De la Espriella inicia transición con auditoría anticorrupción antes de reunirse formalmente con Petro

La transición entre los gobiernos de Petro y De la Espriella comenzó con tensiones, antes incluso de la primera reunión oficial programada para el 2 de julio. El presidente electo lanzó la estrategia "Arca de Noé", un plan de auditorías en veintidós comisiones para revisar la gestión actual y detectar corrupción. El equipo de De la Espriella denunció nombramientos de última hora del Gobierno, mientras Petro rechaza que el empalme se convierta en confrontación política. Los dos presidentes aún no sostienen contacto directo.
La transición entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella arrancó con más ruido que ceremonias. A casi un mes de la posesión presidencial, la relación entre ambos gobiernos ya muestra las grietas que marcarán el próximo empalme. El presidente electo no espera hasta el 2 de julio, fecha de la primera reunión formal, para meter ruido. Desde antes, ha puesto en marcha una estrategia que promete remover hasta los cimientos de la administración saliente.
Con una asamblea de alrededor de mil trescientas personas en la Universidad Sergio Arboleda, De la Espriella presentó la estrategia "Arca de Noé", una iniciativa que funciona como auditoría anticorrupción. El objetivo es examinar a fondo las finanzas y la ejecución de entidades estatales para identificar "una serie de problemáticas" que incluyan, según explicó el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, "malgasto de los recursos, derroche, obras no terminadas, decisiones equivocadas, apropiaciones que no se han debido realizar" o incremento de nómina. Las veintidós comisiones que se conformaron tienen la misión de conseguir información sobre el estado actual de las dependencias públicas. De encontrar indicios de corrupción, alertarán a las autoridades judiciales. Entre los comités también se creó un "grupo élite anticorrupción" que reportará hallazgos y un "banco de proyectos" para ejecutar en los primeros días de gobierno.
Las fricciones empezaron desde mucho antes. Petro rompió con la tradición de felicitar a su sucesor y prefirió reunirse primero con quien fue su candidato, el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico. Cuando se conoció que el mandatario saliente designaría a Germán Ávila como coordinador del empalme, también anunció que entregaría el palacio presidencial el 6 de agosto, no el 7, el día de la posesión. De la Espriella, por su lado, denunció que el Ejecutivo intenta amarrar contratos en sus últimos días. El vicepresidente electo Restrepo envió escritos formales a la canciller Rosa Yolanda Villavicencio y al director de la Unidad Nacional de Protección advirtiéndoles que los nombramientos en provisionalidad durante la transición representan "una interferencia" en las decisiones autónomas de la dupla elegida. En redes sociales, Restrepo fue más directo: "Con la seguridad del presidente y de las autoridades de la nación, de Colombia, no se juega".
Desde Europa, donde se encontraba, Petro cuestionó la postura del equipo de De la Espriella. A través de X escribió que "llevar el empalme a presuntos casos de corrupción, como dice Restrepo, no busca en realidad delitos, que pueden hacerlo cuando quieran, sino a desconocer los grandes avances sociales del gobierno que el siguiente gobierno no piensa proseguir". Su delegado en Bogotá, Germán Ávila, fue más contundente en la rueda de prensa. Afirmó que la administración saliente no entregará "ni más ni menos información de lo que la ley demanda", insistió en que el empalme "no es un debate político" y rechazó "ningún tipo de coacción". Agregó que el gobierno actual tiene "las manos limpias".
Lo notable es que ni siquiera cuando se encuentren los equipos el 2 de julio habrá contacto directo entre los presidentes. Germán Ávila, por parte de Petro, y José Manuel Restrepo, por De la Espriella, serán quienes contrasten carpetas, auditorías y conversaciones. El cordobés de nacimiento dejará la Casa de Nariño un día antes de la posesión, sin esperar la tradicional entrega de mando al cordobés por adopción. Una transición sin el apretón de manos de rigor entre mandatarios, marcada por desconfianza y señales políticas desde antes de que el próximo presidente jure el cargo.
Fuente original: La FM - Colombia


