De abogado a innovador digital: cómo Santiago Reyes cambió de carrera sin perder autoridad

Santiago Reyes, conocido como "Yuyo", estudió Derecho por presión familiar pero encontró su verdadera vocación en marketing e innovación digital. En un episodio del podcast "De Candidato a Contratado" de elempleo.com y El Tiempo, comparte cómo transformar la experiencia corporativa en marca personal con credibilidad. Su mensaje es claro: no hay vergüenza en cambiar de rumbo profesional si tus habilidades reales están en otro campo.
La vida laboral rara vez sigue un guion perfecto. Santiago Reyes lo sabe bien. Estudió Derecho porque así lo esperaba su familia, pero sus talentos reales lo llevaban hacia otro lado: el marketing, la innovación y la creación de contenido estratégico. Hoy es director de innovación en una multinacional prestigiosa, pero ese recorrido no fue una línea recta. En el podcast "De Candidato a Contratado", una colaboración entre elempleo.com y El Tiempo, conversó con María José Campo sobre cómo otros profesionales pueden hacer una transición similar sin perder credibilidad en el camino.
El primer obstáculo que Reyes identifica es mental. Muchos profesionales cargan con la culpa de no ejercer exactamente lo que estudiaron, como si una carrera universitaria fuera un contrato de por vida. Pero Santiago insiste en que nada en la profesión es lineal. La universidad entrega bases, sí, pero es la capacidad de adaptarse la que abre nuevos horizontes. Si descubres que tus habilidades reales están en otro campo, el cambio no es una derrota: es inteligencia empresarial aplicada a tu propia trayectoria. Tu verdadero valor está en la intersección entre lo técnico que aprendiste y tu capacidad de evolucionar con las demandas del mercado actual.
Para quienes quieren proyectar su experiencia más allá de la oficina, Reyes propone tres pilares concretos. Primero, hable desde la autoridad real, no persiga viralidad inmediata. El contenido que trasciende es el que aporta valor genuino sobre aquello que realmente domina. Segundo, conozca bien su plataforma: LinkedIn tiene su lógica, otros espacios digitales tienen dinámicas diferentes. Estructure su mensaje con emoción inicial, contexto, contenido técnico sólido y una pregunta que abra el diálogo. Tercero, desengánchese de la obsesión por métricas. Los "me gusta" no definen el éxito. A veces el algoritmo falla, pero el ejercicio de sintetizar y crear le enseña cosas valiosas a usted mismo. Si su mensaje llega a la persona correcta, misión cumplida.
Lo que diferencia a un profesional estratégico de uno convencional es precisamente no separar sus habilidades administrativas de sus proyectos personales. La estructura, el cumplimiento de objetivos y la visión gerencial que desarrolla en la oficina son herramientas que dan longevidad y respeto a su marca personal. No espere validación externa para buscar el cargo que lo apasiona. El tiempo avanza rápido y el mejor momento para apostar por su visión estratégica es ahora mismo.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales