Cuatro años de guerra en Ucrania: un conflicto que redefine alianzas y deja al mundo en encrucijada

La guerra en Ucrania cumple su cuarto año marcada por una tragedia humanitaria con miles de muertos y desplazados. Mientras Ucrania desarrolla capacidades militares propias, el panorama internacional se complica: el apoyo estadounidense disminuye, la Unión Europea mantiene su respaldo, pero crece la presión por negociaciones. El presidente Zelenski enfrenta caída de popularidad y acusaciones de corrupción en medio de un conflicto que expertos describen como estancado militarmente pero activo en el tablero geopolítico global.
A cuatro años del inicio de la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, el mapa geopolítico mundial se ha reconfigurado de maneras profundas. Ucrania ya no es solo un país bajo ataque: se ha convertido en el epicentro de una disputa que define las alianzas occidentales, desafía el orden internacional y expone las fracturas entre potencias globales. La tragedia humanitaria crece sin tregua, con miles de muertos, heridos y millones desplazados de sus hogares.
El panorama de apoyo internacional que enfrentaba Ucrania hace meses ha cambiado notablemente. Mientras la Unión Europea mantiene un respaldo constante al país invadido, Estados Unidos reduce gradualmente su compromiso financiero y militar. Este giro genera consecuencias inmediatas: Europa ahora carga con la mayor responsabilidad de sostener la defensa ucraniana, aunque muchos cuestionan si es una inversión sostenible a largo plazo. Los expertos debaten si esta reconfiguración obedece a cambios políticos en Washington o a una evaluación más realista de un conflicto que parece no tener solución militar cercana.
En el frente militar, Ucrania ha logrado transformar su capacidad defensiva de manera notable. Según Sergiy Petukhov, abogado y exviceministro de Justicia de Ucrania, "en estos cuatro años de guerra, Ucrania ha logrado avances notables en el desarrollo de tecnologías como los drones aéreos, terrestres y marítimos, que han jugado un papel crucial en la defensa del territorio". Petukhov también subraya que mientras Ucrania respeta el Derecho Internacional, Rusia intensifica ataques indiscriminados contra civiles, violando flagrantemente acuerdos de la ONU.
Sin embargo, no todos comparten la misma lectura de la situación. José Antonio Zorrilla, excónsul general de España en Moscú, plantea una visión más crítica sobre quién sostiene realmente la resistencia ucraniana. Para él, "la guerra de Ucrania no está estancada, está estancado el estado profundo americano. No es que Ucrania se defienda muy bien, sino que detrás de Ucrania está la OTAN". Zorrilla va más lejos y cuestiona la lógica europea de sostener un conflicto que considera inagotable: "No entiendo que gastemos tanto dinero en apoyar a Ucrania en una guerra que no puede ganar, mientras mueren ucranianos inocentes y se enriquecen unos pocos. Estados Unidos se retira y los que pagamos somos los europeos. Hay que llegar a un acuerdo cuanto antes".
En el plano doméstico, el presidente Zelenski enfrenta su propio frente de batalla. Su popularidad ha caído significativamente en comparación con los primeros meses de la invasión, y enfrenta acusaciones de corrupción que socavan su legitimidad política. Este desgaste interno complica aún más las negociaciones futuras: un líder debilitado internamente tiene menos margen de maniobra en la mesa de negociaciones.
Pero más allá de análisis estratégicos y cálculos geopolíticos, están las historias de quienes pagan el verdadero precio de este conflicto. Catalina Gómez, corresponsal de France 24 en Ucrania, relata el testimonio de una periodista que mientras reportea para cadenas internacionales ha perdido a su padre, su hermano y su esposo en la guerra. Estos relatos despersonalizados en cifras recuperan la dimensión humana que las estadísticas nunca pueden captar. Cada día que continúa el conflicto, más familias se unen a la lista de víctimas de una guerra que devora a civiles y combatientes sin distinción.
Fuente original: France 24 - Europa



