Cuarentena de 42 días para pasajeros del crucero: por qué es la más larga en historia de epidemias

Los pasajeros del barco MV Hondius deben cumplir 42 días de aislamiento por exposición al hantavirus, un periodo mucho más largo que el del covid o el ébola. La razón principal es que este virus tiene un tiempo de incubación muy variable que puede durar entre una y seis semanas, con síntomas iniciales poco claros. Expertos advierten sobre posibles "supercontagiadores" y el riesgo de personas con síntomas leves que ignoren estar infectadas.
Tras un brote de hantavirus en un crucero que viajaba por aguas internacionales, las autoridades han impuesto una cuarentena de 42 días para todos los pasajeros repatriados. Esta medida es considerablemente más larga que las aplicadas a otras enfermedades infecciosas graves: el covid requirió 14 días inicialmente, el ébola unos 21 días y el SARS apenas 10 días. Aunque parezca extrema, esta cifra tiene una explicación científica clara.
La duración de una cuarentena depende directamente del tiempo que tarda en aparecer la enfermedad desde que una persona se contagia, lo que los expertos llaman "período de incubación". En el caso del hantavirus, especialmente su variante Andes, este periodo es particularmente impredecible y prolongado. Puede oscilar entre una y seis semanas, es decir, hasta 42 días. Esto significa que una persona podría verse perfectamente sana durante semanas después del contacto con el virus y luego desarrollar síntomas repentinamente.
El investigador Alfredo Corell explicó a EFE que los protocolos de 42 días están "justificadísimos" porque el virus presenta características especiales: además del largo período de incubación, los síntomas iniciales no son claros ni distintivos, lo que dificulta el diagnóstico temprano. A esto se suma que el hantavirus, aunque no sea muy contagioso en comparación con otras enfermedades, tiene una tasa de letalidad que justifica los máximos estándares de alerta.
Contrario a lo que muchos creen, el hantavirus no se contagia fácilmente. Solo se transmite por contacto muy cercano y prolongado, como compartir un camarote, mantener contacto íntimo o cuidar a un enfermo sin protección adecuada. Cruzarse brevemente con una persona contagiada en un pasillo del crucero no constituye contacto de riesgo. Sin embargo, Corell advirtió sobre la existencia de posibles "supercontagiadores" y de personas con síntomas tan leves que podrían no percatarse de estar infectadas mientras contagian a otros.
Una preocupación adicional que expresó el experto es sobre los pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena antes de ser repatriados. Algunos de ellos podrían no haber presentado síntomas aún porque el virus seguía en su período de incubación y podrían estar transmitiendo la enfermedad a sus contactos sin que nadie lo sepa. Corell enfatizó que aunque la tasa de transmisión de este virus es inferior a 1 (significativamente menor que la del covid con sus 15 o del sarampión con sus 18), es fundamental mantener un control estricto para evitar un cuarto "salto" de transmisión que prolongaría el brote.
El inmunólogo también llamó la atención sobre la importancia del lenguaje durante estas crisis. Aclaró que debe diferenciarse entre personas "aisladas" (que están bajo vigilancia) y personas "ingresadas" (hospitalizadas), y entre "sospechosos de contacto" y "pacientes confirmados". Esta precisión en el vocabulario ayuda a evitar alarmas innecesarias mientras se mantiene la población informada y controlada.
Fuente original: El Tiempo - Salud