Cristales de vidrio que guardan datos mil años: la solución que podría revolucionar cómo almacenamos información

Un investigador británico descubrió en 1999 que es posible grabar información dentro de vidrio usando láseres especiales, creando estructuras microscópicas que pueden conservar datos durante milenios sin necesidad de energía. Con el mundo produciendo cantidades gigantescas de datos cada año, esta tecnología ofrece una alternativa más eficiente que los actuales centros de datos. Un disco de vidrio del tamaño de la palma podría guardar 360 terabytes.
Imagina guardar toda tu información importante en un disco de vidrio tan pequeño que cabe en tu bolsillo, y que esa información se mantenga intacta durante miles de años sin necesidad de electricidad. Así suena descabellado, pero es exactamente lo que Peter Kazansky, investigador de la Universidad de Southampton en Reino Unido, está intentando hacer realidad.
Todo comenzó en 1999 en un laboratorio de Japón donde Kazansky trabajaba con láseres ultrarrápidos. Estos dispositivos emiten pulsos de luz tan breves que pueden modificar materiales a escalas microscópicas, casi invisibles. Mientras experimentaban grabando patrones dentro de vidrio de sílice (ese material transparente y resistente que conocemos), los científicos notaron algo raro: la luz se comportaba de manera diferente a lo esperado. Resultó que los láseres estaban generando pequeñas "microexplosiones" dentro del vidrio que creaban estructuras nanoscópicas invisibles. Estas estructuras alteraban cómo viajaba la luz a través del material.
El descubrimiento abría una puerta fascinante: si la luz podía interactuar así con el vidrio, ¿por qué no usarlo para almacenar información digital? La respuesta se vuelve crucial cuando observas el problema que enfrenta el mundo actual.
Vivimos en una época donde los datos crecen de forma desmedida. Según la firma de análisis IDC, para 2028 se producirán cerca de 394 zettabytes de datos al año (un zettabyte equivale a un billón de gigabytes). Todo eso se guarda hoy en enormes centros de datos llenos de servidores que consumen cantidades astronómicas de electricidad, tanto para funcionar como para mantener sistemas de refrigeración que eviten que los equipos se quemen. Pero aquí viene lo interesante: hasta el 80 por ciento de toda esa información son "datos fríos", es decir, archivos que casi nunca se consultan, como registros financieros viejos o copias de seguridad.
Kazansky vio en el vidrio una solución más práctica. Su método utiliza esos láseres ultrarrápidos para grabar información dentro del vidrio mediante pequeñas estructuras tridimensionales llamadas vóxeles. La orientación e intensidad de cada una permite almacenar datos en cinco dimensiones, lo que multiplica la capacidad de almacenamiento. Un disco de vidrio de apenas cinco pulgadas podría contener hasta 360 terabytes de datos. Y lo mejor: el material es tan resistente que estos "cristales de memoria" conservarían la información durante miles de años sin que funcione un solo servidor en el fondo.
En 2024, Kazansky fundó la empresa SPhotonix para llevar esta tecnología más allá de los laboratorios y probar los primeros prototipos en centros de datos reales. Todavía hay desafíos técnicos por resolver y la industria necesita convencerse de adoptarla, pero el investigador mantiene la esperanza de que el almacenamiento en vidrio se convierta en una pieza fundamental para preservar la memoria digital de la humanidad.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología

