Crisis climática es ya una realidad confirmada: Ideam advierte que es hora de adaptarse, no solo prevenir

La directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) señaló que el cambio climático ya no es una advertencia futura sino una crisis confirmada que requiere acciones inmediatas. Aunque se detuvieran las emisiones hoy, los daños ambientales persistirían porque muchos efectos son irreversibles. Colombia ya experimenta aumentos de temperatura, expansión de enfermedades hacia altitudes mayores y fenómenos climáticos inusuales, por lo que el desafío es aprender a vivir con estos cambios mientras se avanza en la transición energética.
En el cierre de la Primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, realizada en Santa Marta entre el 24 y el 29 de abril con representantes de 56 países, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, fue contundente en su mensaje: "La ciencia ya no advierte, la ciencia confirma la crisis climática". La frase resume el tono de urgencia que caracterizó todo el encuentro, descrito como un momento histórico tanto por su alcance como por haber incluido directamente a comunidades vulnerables en las discusiones.
Echeverry destacó que la reunión de 56 naciones con un objetivo común de transición hacia formas más sostenibles de vivir es esperanzador, y que uno de los avances principales fue el reconocimiento de que ningún país puede enfrentar solo la crisis climática. Sin embargo, el diagnóstico científico es mucho más severo de lo que sugiere el optimismo diplomático. Según la funcionaria, el mundo ya no está en fase de prevención sino de gestión del daño. "Ya hay una degradación, una alteración del sistema climático, y muchas cosas son irreversibles. Pensar que podemos devolvernos ya no es una opción", afirmó.
Un dato clave que ilustra esta realidad es que incluso si las emisiones globales se detuvieran de manera inmediata, los efectos del cambio climático no desaparecerían. Echeverry recordó el ejemplo de la pandemia, cuando la reducción temporal de emisiones no logró revertir el deterioro ambiental. "La naturaleza tiene otros ciclos. El daño ya está hecho", subrayó. Esta realidad redefine las prioridades: el desafío ya no es únicamente mitigar reduciendo emisiones, sino también adaptarse a una realidad que llegó para quedarse. "Tenemos que resolver cómo vamos a vivir con el daño que ya hicimos", dijo.
En el caso específico de Colombia, la evidencia científica del Ideam confirma cambios significativos. El país experimenta aumento sostenido de la temperatura media, expansión de enfermedades hacia nuevas altitudes debido al desplazamiento de mosquitos vectores, y fenómenos inusuales como frentes fríos atípicos. A esto se suman los efectos intensificadores de El Niño, que elevan los riesgos para distintas regiones. Un punto crítico es la deforestación, que no solo incrementa emisiones de gases de efecto invernadero sino que destruye ecosistemas que absorben carbono, como la Amazonia, fundamental para el equilibrio climático global.
Echeverry también enfatizó que la crisis climática no afecta a todos por igual. Aunque el aumento de temperatura es global, las capacidades de respuesta son profundamente desiguales. "Los países que más emiten suelen tener mayor capacidad de adaptación, mientras que los que menos contribuimos somos los más vulnerables", explicó, insistiendo en que la transición energética debe incorporar un enfoque de justicia social.
En Colombia se observan avances en energías renovables, particularmente en generación solar, que ha crecido de manera exponencial en años recientes. Sin embargo, el país sigue dependiendo de combustibles fósiles y la transición requerirá continuidad en políticas públicas. "Esto es como una maratón. No podemos parar", dijo Echeverry. La conferencia también busca sentar bases para nuevos mecanismos de cooperación internacional, especialmente en financiamiento y regulación de actividades extractivas, con el objetivo de construir alternativas que reduzcan la dependencia de modelos económicos que han impulsado la explotación desmedida de los recursos naturales.
Fuente original: El Tiempo - Vida