Colombia reduce pérdida de bosques primarios, pero amenazas ilegales siguen acechando la Amazonía

Colombia logró reducir en 17% la pérdida de bosque primario en 2025, su segundo mejor resultado desde 2016, según datos de Global Forest Watch. Sin embargo, la mejora es frágil: incendios agravados por el cambio climático, expansión ganadera y economías ilegales mantienen presión constante sobre los bosques. A nivel global, aunque la pérdida de selva tropical primaria cayó 36% en 2025, el mundo sigue perdiendo 4,3 millones de hectáreas anuales, un 46% más que hace una década.
Colombia consiguió frenar parte de la deforestación en 2025. Según nuevos datos del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponibles en la plataforma Global Forest Watch del World Resources Institute, el país redujo en un 17% la pérdida de bosque primario frente al año anterior. Fue el segundo mejor año desde 2016, aunque todavía superior a los niveles históricos más bajos alcanzados en 2023.
La mejora se atribuye a un conjunto de medidas de política pública y reconocimiento de derechos territoriales. Sin embargo, Joaquín Carrizosa, asesor sénior de WRI Colombia, advierte sobre la fragilidad de estos avances: "La historia de Colombia es una de progreso frágil: la deforestación se desaceleró no porque la presión disminuyera, sino porque la gobernanza logró contenerla". El experto añade una advertencia contundente: "El 2026 será la verdadera prueba: sin una aplicación sostenida de la ley y alternativas económicas frente a la tala de bosques, este progreso podría revertirse rápidamente".
Los bosques colombianos enfrentan amenazas persistentes. La expansión de vías hacia el interior de la Amazonía, muchas de ellas presumiblemente ilegales, viene acompañada de actividades de grupos armados, producción de cultivos ilícitos y acaparamiento de tierras para ganadería. La minería ilegal también aparece como amenaza emergente. Estos factores mantienen una presión constante que requiere aplicación efectiva de las leyes. Una nueva ley de trazabilidad para el sector bovino busca cortar el vínculo entre ganadería y deforestación, pero su éxito dependerá de sistemas de verificación robustos y capacidad institucional en el territorio.
A nivel global, la situación presenta un contraste de luces y sombras. La pérdida de bosques primarios tropicales cayó un 36% respecto a 2024, un año con incendios sin precedentes. Pero el planeta perdió 4,3 millones de hectáreas de selva tropical primaria en 2025, equivalente a aproximadamente 11 canchas de fútbol por minuto durante todo el año. Esa cifra sigue siendo un 46% superior a la registrada hace una década. Los incendios forestales, agravados por el cambio climático, fueron responsables del 42% de toda la pérdida de cobertura arbórea mundial en 2025.
Matthew Hansen, director del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, advierte sobre la gravedad del problema: "El cambio climático y la tala de tierras han acortado la mecha de los incendios forestales globales. Están convirtiendo perturbaciones estacionales en un estado de emergencia casi permanente". Elizabeth Goldman, codirectora de Global Forest Watch, subraya que aunque la caída es alentadora, "parte de la disminución refleja una pausa tras un año extremo de incendios. Con el fenómeno de El Niño en el horizonte para 2026, las inversiones en prevención y respuesta serán críticas".
La reducción global se explica en gran medida por avances en Brasil, que logró su menor nivel de deforestación registrado bajo políticas ambientales más estrictas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, algunos estados amazónicos brasileños han aprobado legislación que debilita protecciones ambientales. En contraste, Bolivia se consolida como un ejemplo preocupante, registrando su segundo nivel más alto de pérdida de bosque primario desde que existen registros, vinculado a incendios de origen humano y expansión agrícola.
Más de 140 países firmaron el compromiso de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030, pero los datos de 2025 muestran que los niveles actuales de deforestación son aproximadamente 70% más altos de lo necesario para cumplir esa meta. Rod Taylor, director global de Bosques del WRI, plantea la situación con realismo: "El progreso que estamos viendo en países como Brasil y Colombia es alentador, pero está lejos de estar asegurado. Estos son ejemplos inspiradores, pero también un recordatorio de cuán frágil es el avance sin acción sostenida".
Fuente original: El Tiempo - Vida