Criminales con cadenas perpetuas: el "club" de narcos que envejecerán en prisiones de USA

Miguel Rodríguez Orejuela, exjefe del cartel de Cali, cumple 82 años en una cárcel de Texas con demencia vascular avanzada, mientras su familia pide clemencia. Junto a él hay decenas de capos colombianos extraditados con penas tan largas que morirán en prisión estadounidense. Algunos pocos narcos antiguos han logrado regresar a Colombia tras cumplir condenas menores, pero la mayoría permanecerá encerrada en el extranjero.
A los 82 años, Miguel Rodríguez Orejuela vive lo que sus allegados llaman un doble encierro: el de la demencia vascular que destruye lentamente su cerebro, y el de una celda en Texas donde lleva más de veinte años pagando por dirigir el cartel de Cali. Sus familiares acaban de pedir al juez que lo libere antes de que sea demasiado tarde, pero la respuesta sigue sin llegar. Lo que temen en casa es que termine como su hermano Gilberto, quien murió en 2022 dentro de una prisión de Carolina del Norte a los 83 años, cumpliendo aún su condena de 30 años.
En sus mejores tiempos, cuando la prensa lo llamaba "el Señor" y "el Ajedrecista", Rodríguez Orejuela manejaba un imperio criminal que se extendía por el mundo. Su organización corrompió campañas presidenciales, controló rutas de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, y se enfrentó violentamente contra Pablo Escobar. Ahora es una sombra de ese poder, integrado sin saberlo a un grupo de criminales condenados a penas tan severas que envejecerán o morirán en cárceles estadounidenses.
El caso más reciente que trae de vuelta a estos "extraditados veteranos" es el de Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda, conocido como "Simón Trinidad", un antiguo guerrillero de las Farc. La semana pasada, la Jurisdicción Especial de Paz lo incluyó erróneamente como víctima de los crímenes contra la Unión Patriótica. El presidente Gustavo Petro incluso comentó en redes que "Simón Trinidad" sufrió persecución, diciendo: "La historia desconocida de personas como 'Simón Trinidad' e 'Iván Márquez' consiste en que también fueron víctimas. Sufrieron con sus familias la persecución y el genocidio sobre la Unión Patriótica, con 5.038 militantes desarmados y asesinados". Sin embargo, la JEP corrigió el error al día siguiente, atribuyéndolo a "una equivocación humana". Palmera sigue siendo responsable de masacres, atentados terroristas y narcotráfico documentados en los años noventa. Capturado en Ecuador en 2004, fue extraditado a Estados Unidos y condenado a 60 años por el secuestro de contratistas estadounidenses. A los 75 años de edad, lleva 22 años pagando una condena de la que apenas ha cumplido más de un tercio.
La lista de capos envejeciendo en prisiones estadounidenses es larga. Dandeny Muñoz Mosquera, alias "La Quica", soporta diez cadenas perpetuas desde 1992 tras ser capturado en Nueva York. Su hija reveló en el programa Los Informantes que pasó 18 años en confinamiento solitario sin ver luz solar. Luego están Luis Carlos Quintero Cruz, Miguel Vélez y Bernardo Antonio Vásquez, todos con cadena perpetua por matar al piloto Barry Seal en 1986. Más reciente es el caso de "Otoniel" y "don Mario", cofundadores del Clan del Golfo, con condenas de 45 y 35 años respectivamente. El exjefe paramilitar "don Berna" cumple 31 años y tres meses.
Lo que llama la atención es que mientras estos criminales se pudren en celdas estadounidenses, algunos narcos antiguos de menor envergadura han logrado regresar. Fabio Ochoa Vasco, conocido como "Kiko Pobre", cumplió su condena de nueve años y regresó a Medellín hace poco más de dos meses sin que la prensa le prestara atención. Fabio Ochoa Vásquez, del clan de los Ochoa, retornó en diciembre de 2024 después de treinta años encerrado, y ahora a los 69 años disfruta del negocio familiar de caballos. Carlos Enrique Lehder Rivas regresó en marzo de 2025 tras 33 años afuera, y deambula libre entre Bogotá y Medellín porque sus procesos en Colombia ya prescribieron.
Pero estos son los casos excepcionales. La mayoría de los narcos de generaciones pasadas que fueron extraditados enfrentarán el resto de sus días tras las rejas estadounidenses, envejeciendo lejos de Colombia, lejos de sus familias. Mientras tanto, nuevos criminales han tomado su lugar en regiones como Cauca, Valle, Bolívar, Chocó y el Catatumbo, sembrando el mismo terror que dejaron sus antecesores.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


