Con nuevas autoridades en el poder, Colombia debe apostar por la reconciliación y los resultados

El Consejo Nacional Electoral oficializó los resultados electorales y entregó las credenciales al nuevo presidente y vicepresidente. Más allá de las diferencias políticas, el columnista Luis Alonso Colmenares Rodríguez propone que Colombia necesita abandonar la confrontación y enfocarse en resolver problemas reales como el déficit fiscal, la salud y la seguridad. El estrecho margen de la elección evidencia que el país requiere reconciliación y reconocer que el bienestar de todos está por encima de cualquier victoria partidista.
Ahora es oficial: hay una nueva realidad política en Colombia. El Consejo Nacional Electoral ya concluyó el escrutinio, oficializó los resultados y entregó las credenciales al nuevo presidente y vicepresidente de la República. En una democracia, ese momento marca algo fundamental: el fin de la competencia electoral y el inicio de una responsabilidad mucho mayor, que es gobernar para todos los colombianos, no solo para quienes votaron por usted.
El columnista Luis Alonso Colmenares Rodríguez reconoce que sus convicciones estuvieron en otra orilla durante la campaña, pero deja clara su posición: "las mayorías decidieron dentro de las reglas constitucionales y lo que corresponde no es prolongar la confrontación sino respetar la voluntad popular y fortalecer las instituciones que hacen posible nuestra convivencia". Eso no significa renunciar a las propias ideas, sino entender que Colombia está por encima de cualquier diferencia política.
Lo que preocupa a Colmenares no es quién ganó, sino qué se va a hacer ahora. El país enfrenta desafíos enormes: recuperar las finanzas públicas frente al déficit fiscal y la deuda creciente, resolver la crisis del sistema de salud, restablecer el orden público y la seguridad en territorios complicados, garantizar estabilidad energética ante los riesgos de El Niño. Esos son los frentes donde los colombianos esperan resultados concretos, no disputas innecesarias que desperdicien los cuatro años de gobierno.
El estrecho margen con el que concluyó esta elección envía un mensaje claro: Colombia está dividida y no puede permitirse ignorarse a sí misma. "Ningún sector puede gobernar ignorando al otro; ninguna oposición puede olvidar que el interés nacional está por encima de las diferencias ideológicas", plantea Colmenares. La unidad no significa que todos piensen igual, sino que todos reconozcan que compartimos el mismo país y el mismo destino.
Por eso propone un enfoque equilibrado: ejercer un control democrático serio y responsable sobre el nuevo gobierno, apoyar lo que beneficie al país, señalar con firmeza lo que deba corregirse y defender las libertades públicas. Porque la libertad de expresión, la independencia de los medios y el derecho de los ciudadanos a vigilar el poder son pilares de cualquier democracia que funcione.
Colmenares cierra con un optimismo que no ignora las dificultades, sino que apuesta a que ningún país avanza cuando permanece atrapado en el odio o la desconfianza. Por eso, como demócrata, confía en que "le vaya bien al nuevo gobierno para que, finalmente, le vaya bien a Colombia. La democracia se fortalece cuando se respetan las reglas, cuando se vigila con independencia el ejercicio del poder y cuando todos entendemos que el futuro del país vale mucho más que cualquier victoria electoral".
Fuente original: Guajira News



