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Cómo los directores ejecutivos manejan el estrés sin que los abrume

Fuente: La República - Emprendimiento

Los líderes empresariales enfrentan estrés intenso por decisiones financieras, despidos y crisis operacionales que afectan su reputación. Expertos recomiendan no eliminar el estrés sino entenderlo como una señal útil. Las mejores herramientas incluyen terapia profesional, ejercicio, meditación y, sobre todo, conectar con otras personas para compartir la carga.

El cargo de director ejecutivo no es el paraíso que muchos imaginan. Aunque desde fuera parezca una posición alejada de las presiones cotidianas, la realidad es todo lo opuesto: estos líderes cargan con el peso de decisiones que pueden cambiar la vida de cientos de personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés laboral como "la reacción que puede tener una persona en caso de sentir demasiada presión o exigencia, yendo más allá de su conocimiento y capacidades". Y en los CEO, esta sensación es casi permanente.

Daniel Peña, CEO de DevSavant (una empresa que conecta talentos de Latinoamérica con firmas de tecnología e inteligencia artificial en Estados Unidos), lo explica claro: "lo que más afecta son los momentos en los que las finanzas como fueron proyectadas no se cumplen, y en consecuencia se deben hacer recortes de gastos, lo que implica despidos". Pero no termina ahí. También están los momentos en que una falla operacional daña la reputación de la marca o el cliente se va. Son esos "puntos fundamentales en los que estás tomando decisiones y claramente son estresantes", como lo describe.

Aquí es donde cambia el juego: no se trata de eliminar el estrés, sino de escucharlo. Ese sentimiento tiene algo que decirte. Los expertos sugieren que cuando aparece la presión, hay que preguntarse: ¿qué está pasando realmente? ¿Estoy pensando con claridad? Lo importante es evitar tomar decisiones impulsivas, organizar bien la información y mirar las opciones desde el propósito real del negocio.

Si el estrés se vuelve crónico —durando días o semanas— puede traer consecuencias serias: insomnio, problemas estomacales, dolores de cabeza y muscular, debilitamiento de las defensas y agotamiento. Por eso es vital desarrollar hábitos que mantengan la estabilidad. Peña insiste en algo que muchos olvidan: "tomar perspectiva, tomar distancia, acudir a otros por opiniones, ver la data de lo que ocurre alrededor del problema". Y resalta algo radical: "Todos deberían contar con un terapeuta, psiquiatra, psicólogo, algo que los ayude en su día a día", porque el liderazgo es una tarea compleja en la que "siempre hay algo que tienes que atender, siempre tienes que estar poniendo soluciones".

Pero la salud mental de un CEO no descansa solo en la terapia. El ejercicio funciona: caminar, ir al gimnasio, nadar, lo que sea que se sienta cómodo. Las rutinas consistentes también crean una especie de escudo emocional que es más difícil de romper. Y luego está la respiración, la meditación, esas prácticas que te devuelven al centro cuando todo amenaza con desmoronarte.

Sin embargo, la herramienta más poderosa —y la que a veces pasamos por alto— es hablar con otros. Peña lo expresa así: "en el mundo digital en el que nos estamos moviendo se nos olvida que tenemos una demanda biológica y genética por compartir con otros. El bienestar es estar compartiendo con otros". Simplemente conversar sobre lo que te agobia hace que el peso se reparta, que deje de ser un problema tuyo para convertirse en un desafío que enfrentas acompañado. Y en eso, los líderes corporativos no son diferentes al resto de nosotros: también necesitan sentirse menos solos.

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