Cómo elegir los tenis correctos para correr sin dañarse: guía práctica para evitar lesiones

Con el auge del running en Colombia, elegir el calzado adecuado se vuelve fundamental para prevenir lesiones y disfrutar la actividad. Los tenis para correr varían según el tipo de pronación del pie, el terreno y la distancia que recorra. Lo más importante es identificar cómo pisa usted, probar diferentes opciones y cambiar los tenis entre 600 y 800 kilómetros de uso o cuando note dolor en articulaciones.
Correr se ha convertido en una actividad masiva en el mundo y Colombia no es la excepción. Clubes especializados en distintas ciudades y marcas reconocidas organizan cada vez más carreras que van más allá de la competencia. Pero para que la experiencia sea segura y cómoda, no basta con salir a trotar con los primeros tenis que encuentre. El calzado que elige hace la diferencia entre disfrutar del deporte y terminar con molestias o lesiones.
Un buen zapato para correr cumple funciones específicas que los tenis de entrenamiento o uso diario no tienen. Según Fernanda Gomes De Almeida, directora de comunicaciones para Latinoamérica de Veja, "un buen calzado ayuda a absorber ese impacto, aporta estabilidad y favorece una pisada más cómoda y eficiente". Comparado con otros tipos de calzado deportivo, los tenis especializados ofrecen mayor amortiguación, mejor retorno de energía, menor peso y una estructura que facilita la transición suave desde el talón hasta la punta del pie.
Lo fundamental es entender cómo pisa usted. El mercado clasifica los tenis en cuatro categorías principales. Están los de control de movimiento, para quienes tienen sobrepronación (el pie se inclina excesivamente hacia adentro). Luego los de estabilidad, que ofrecen equilibrio entre soporte y amortiguación. Le siguen los neutros, para quienes pisan de forma normal, más ligeros y reactivos. Y finalmente los minimalistas, para corredores experimentados que buscan una sensación casi de correr descalzo.
Una forma sencilla de identificar su tipo de pisada es revisar un par de zapatos que use frecuentemente y observar dónde se desgasta la suela. Sin embargo, las tiendas especializadas realizan análisis de la marcha que ofrecen información mucho más precisa. Gomes recomienda tener claro que "cada corredor es diferente, por lo que no existe una fórmula universal. Los factores más importantes son la comodidad, el uso que se les dará, el volumen de entrenamiento y las sensaciones que transmiten al correr".
Un error común es dejarse llevar por tendencias en redes sociales o recomendaciones de otros corredores. El modelo que funciona perfectamente para su amigo puede no servirle a usted. También es equivocado usar el mismo par para correr, entrenar en el gimnasio y caminar diariamente. Los tenis para correr están diseñados específicamente para soportar movimiento repetitivo hacia adelante.
Sobre el tiempo de reemplazo, no existe una fecha fija. Lo que importa es el kilometraje acumulado. La recomendación general es cambiarlos después de recorrer entre 600 y 800 kilómetros. Gomes advierte que "el desgaste visible de la suela es solo uno de los factores. También es importante prestar atención a una disminución en la amortiguación, la pérdida de capacidad de respuesta, patrones de desgaste irregulares, molestias persistentes o dolores que antes no existían". Si experimenta dolor inesperado en tobillos, rodillas, cadera, espalda baja o cuello durante o después de correr, probablemente sus tenis ya necesitan reemplazo. El cuerpo le está diciendo que algo cambió en su postura y pisada.
Fuente original: El Tiempo - Vida