Colombia podría ser la despensa mundial, pero necesita tecnología para lograrlo

Colombia tiene tierras ideales para producir alimento para el mundo, pero el desafío es hacer más con lo mismo: alimentar a cinco personas donde antes se alimentaba a dos, sin destruir ecosistemas. La solución está en la tecnología agrícola: satélites, inteligencia artificial, sensores y drones que permiten riego preciso, detección de plagas y uso eficiente de fertilizantes. Según expertos, esta transformación digital también atrae a jóvenes profesionales de vuelta al campo.
Colombia tiene todo para convertirse en uno de los grandes proveedores de alimento del mundo. Los llanos orientales, según Juan José Cobos, presidente de Precisagro (una empresa que suministra tecnología agrícola avanzada), representan un potencial gigante que aún no ha sido explotado al máximo. Pero aquí viene lo complicado: no se trata simplemente de cultivar más tierra.
Hace 75 años, la población mundial se ha cuadriplicado. Eso significa que mientras antes una hectárea alimentaba a dos personas, hoy necesita alimentar a cinco. Y la tendencia seguirá así. El problema es que el planeta tiene un límite de tierras disponibles, por lo que la única salida es producir más en el mismo espacio sin degradar los suelos ni destruir ecosistemas naturales. Históricamente, expandir la agricultura significaba deforestar o avanzar sobre zonas protegidas. Ahora eso no puede seguir siendo así.
Aquí entra la tecnología agrícola, un campo que está revolucionándose rápidamente. Hay herramientas nuevas como imágenes satelitales, inteligencia artificial, sensores de suelo e incluso ingeniería genética que permiten un control mucho más fino. Una de las barreras más importantes que identifica Cobos es el desperdicio de fertilizantes: en promedio global, de cada tres dólares invertidos en fertilizantes, dos se pierden por ineficiencia. Con tecnología de liberación controlada y diagnóstico preciso, la fertilización deja de ser un proceso genérico para convertirse en una acción quirúrgica donde cada planta recibe exactamente lo que necesita.
Precisagro, que forma parte del grupo guatemalteco Disagro fundado en 1976, desarrolló una plataforma llamada Agritec que integra satélites, sensores, drones y servicios en la nube. El funcionamiento es así: los satélites hacen seguimiento de la biomasa en tiempo real y detectan anomalías que podrían ser enfermedades. Los drones complementan esto con fotos detalladas y permiten generar mapas para aplicar insumos solo donde hace falta. En el subsuelo, sensores de humedad optimizan el riego, evitando desperdicio de agua. La inteligencia artificial procesa toda esa información y genera alertas predictivas: "dentro de tres días tendrás estas condiciones de humedad; aplica este producto" o "el viento será óptimo en esta ventana de tiempo", como explica Cobos.
El cambio es tan profundo que está transformando quién trabaja en la agricultura. Cobos destaca que estas tecnologías atraen a talento joven que antes no consideraba el campo como opción. Mientras la percepción tradicional es que los agricultores son personas mayores con experiencia acumulada, la modernización digital está llamando a nuevas generaciones a volver al sector, combinando tradición con innovación.
Fuente original: Impacto TIC
