Colombia: muchos títulos pero sin las habilidades que pide el mercado digital

Colombia enfrenta una paradoja educativa: mientras caen los nacimientos 39,4 por ciento en 17 años, las universidades gradúan personas con títulos desconectados de las necesidades laborales. El problema va más allá de la demografía. Las carreras más estudiadas no son las más empleables, la brecha de género en tecnología se mantiene estancada en 18 por ciento de graduadas, y el sistema no logra equipar a los jóvenes con competencias digitales reales que demanda el mercado.
Colombia tiene un problema que no se resuelve solo aumentando presupuesto: está graduando profesionales con títulos que no sirven para los empleos que existen. Mientras el país vio caer sus nacimientos de manera drástica entre 2008 y 2025, el sistema educativo sigue enseñando como si la economía fuera la de hace dos décadas.
La cifra es contundente: 434 mil nacimientos en 2025, comparado con años anteriores mucho más altos. Esto significa que habrá menos estudiantes en las aulas. Pero aquí viene lo interesante: según el Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, la caída de matrículas no se explica solo por menos nacimientos. Silvio Fernando López Mera, investigador senior de ese laboratorio, lo plantea así en el Encuentro Nacional de Facultades de Educación en la Universidad Tecnológica de Pereira: "La demografía no es solo cuestión de números; es un cambio estructural global. La pregunta no es cuántos habitantes tendrá un país, sino cuántos serán productivos, qué escolaridad tendrán y qué valor generarán". Es decir, el problema real es entrenar a la gente para empleos que de verdad existan.
El desajuste es evidente cuando miramos qué estudian los jóvenes colombianos versus dónde están los trabajos. Administración y Derecho siguen siendo las carreras más populares entre estudiantes, pero donde hay empleabilidad real es en Tecnologías de la Información (TIC) con 90 por ciento de empleabilidad, e ingenierías con 89 por ciento. Además existe una brecha de género que no se mueve: en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas) solo el 18 por ciento de graduadas son mujeres. Ximena Duque, presidenta ejecutiva de Fedesoft, lo explica así: "La aguja no se mueve; el número de graduadas en tecnología no supera el 18 por ciento". Lo raro es que el 55 por ciento de niñas participan en pruebas de habilidades computacionales, pero ese interés desaparece antes de llegar a la universidad.
Los números de desempleo juvenil son preocupantes. En Bogotá alcanza 17,4 por ciento, triplicando la tasa de adultos mayores. Las mujeres jóvenes están aún peor con 18 por ciento de desocupación. Un informe de GOYN Bogotá revela que más de 520 mil personas jóvenes en la capital enfrentan obstáculos estructurales: el 57 por ciento solo tiene educación media, pero el mercado formal pide 60,6 por ciento con títulos universitarios o técnicos.
La solución requiere cambios rápidos. Las empresas ya dijeron qué necesitan: competencias blandas (16,1 por ciento), manejo de herramientas digitales (12,5 por ciento) y bilingüismo (10,7 por ciento), según la ANDI. El sistema educativo debe adaptarse a esto. Hay que fortalecer programas de formación dual, ampliar oferta en ciencias ambientales y análisis de datos, e implementar alertas tempranas para evitar que estudiantes desertes en el primer año, algo que en Colombia supera el 20 por ciento.
El reto es convertir una crisis demográfica en oportunidad. Paola Caro, líder de Datos de Empresarios por la Educación, advierte sobre la necesidad de una Plataforma Nacional de Información Educativa que ayude a planificar territorialmente. La integración de tecnología en las aulas y docentes capacitados en metodologías modernas son pasos urgentes. Colombia necesita dejar de graduar para el pasado y empezar a formar para un futuro incierto que ya está aquí.
Fuente original: Impacto TIC


