Colombia debe elegir entre crecimiento lento o desigualdad: Fedesarrollo advierte que no puede tener ambos

Un estudio de Fedesarrollo y la Universidad de los Andes revela que Colombia enfrenta un dilema económico crítico: tiene crecimiento lento y una de las mayores desigualdades del mundo. El problema más urgente es que casi la mitad de los trabajadores ganan menos de un salario mínimo, lo que evidencia que la regulación laboral no está protegiendo a quienes más lo necesitan. El informe propone que el próximo gobierno integre crecimiento, productividad y equidad como un solo objetivo, con liderazgo presidencial firme y reforma de políticas tributarias y laborales.
Colombia lleva décadas atrapada en una trampa económica que no funciona para nadie. Mientras el país crece lentamente, mantiene brechas de ingresos similares a las que tenía hace cincuenta años frente a naciones ricas. Y para completar el cuadro desolador, figura entre las naciones con mayor desigualdad de ingresos en el planeta. Así lo resume un estudio conjunto del centro de investigación Fedesarrollo y la Universidad de los Andes sobre los retos que enfrenta el nuevo gobierno en materia económica.
El diagnóstico es contundente: "El acceso nivelado a oportunidades que sean prometedoras en estos términos es crucial. Lograr las dos cosas en conjunto requiere una política pública coherente con esos fines: una en la que la equidad y el crecimiento económico sean prioridades de la misma estatura", señala el documento. Traducido a términos prácticos, significa que no se puede seguir con la ilusión de que el crecimiento por sí solo resolverá la pobreza, ni tampoco que repartir ingresos sin invertir en productividad mejorará el país.
El estudio presenta un dato que explica mucho de lo que va mal: casi la mitad de los trabajadores colombianos ganan menos de un salario mínimo. Es decir, el piso salarial que establece la ley está lejos de ser un piso efectivo para millones de personas. Este problema tiene raíces profundas en cómo funciona el mercado laboral. Colombia tiene los costos laborales más altos de América Latina, lo que significa que contratar un empleado formal es mucho más caro aquí que en países vecinos. Pero estos costos son mayores que en países ricos como Estados Unidos o Australia, donde la productividad del trabajador es mucho más alta.
La trampa está clara: las regulaciones laborales colombianas protegen al trabajo formal, pero ese es precisamente el trabajo que menos existe. La mayoría de trabajadores que ganan menos de lo mínimo son cuentapropistas cuyo ingreso depende de qué tanta riqueza puedan generar en el mercado. "Es decir, que el mínimo regulatorio está lejos de ser un mínimo efectivo" para la mayoría, advierte el informe.
¿Cómo salir de aquí? El estudio propone que el presidente ejerza un liderazgo político claro para unificar al país en torno a una estrategia que integre crecimiento, productividad y equidad. Específicamente, sugiere consolidar programas fragmentados de innovación en una sola estrategia robusta, mejorar la educación en habilidades transversales desde temprana edad, revisar marcos regulatorios que desincentiven crear empresas grandes, e implementar transferencias de dinero diseñadas para alentar el empleo formal en lugar de desalentarlo.
El fondo del asunto es que los problemas de crecimiento lento y desigualdad no son separados. "Los lazos que unen desigualdad y crecimiento en la economía colombiana están profundamente enraizados en la organización productiva y laboral", explica el documento. Mientras se siga tratando la productividad como asunto de empresarios y la equidad como asunto social, sin verlas como partes de un mismo rompecabezas, Colombia seguirá donde está: creciendo lentamente y siendo desigual.
Fuente original: Portafolio - Economía