Familia de soldado en Hércules accidentado denuncia: las FAC no les ha llamado

Daya Gómez, esposa del soldado Rafael Santos, denunció públicamente que las Fuerzas Militares no se han comunicado con su familia tras la caída del avión Hércules C-130 en Putumayo que dejó 69 muertos confirmados. Sin información oficial, la familia solo sabe del paradero de Santos a través de un primo herido que viajaba en la misma aeronave. El último contacto directo fue el día del accidente cuando Santos llamó para avisar que estaba a punto de abordar.
La esposa de un soldado que viajaba en el avión Hércules C-130 que se estrelló en Puerto Leguízamo, Putumayo, rompió el silencio para denunciar que nadie de las Fuerzas Militares se ha comunicado con su familia. Daya Gómez, pareja del soldado profesional Rafael Santos, habló con La FM para expresar su angustia y la falta de respuestas oficiales mientras el país contabiliza 69 muertos confirmados en el siniestro que ocurrió hace días.
La ausencia de cualquier contacto institucional deja a la familia en la incertidumbre total. "No nos han llamado, no tenemos noticia de él", afirmó Gómez, describiendo cómo hasta ese momento desconocían si su esposo estaba entre los heridos, los fallecidos o los desaparecidos. El último contacto fue el mismo día del vuelo: Santos llamó por la mañana para avisar que abordería poco después. Desde ese momento, su teléfono dejó de responder.
La rutina que caracterizaba su relación agudiza la angustia. "Todos los días me llamaba", comentó Gómez, subrayando cómo el silencio es inusual para una pareja que mantenía comunicación constante. Santos había regresado de permiso en diciembre después de haber salido en octubre, y su asignación era en el mismo Putumayo. Sin respuestas de las autoridades militares, la familia tuvo que recurrir a una vía indirecta de información: un primo de Santos que también viajaba en el mismo avión.
Este pariente, que iba en la parte delantera de la aeronave, logró salir del aparato y fue evacuado a Bogotá con heridas. Fue él quien se comunicó con la familia, pero sin poder confirmar qué pasó con Rafael. "No da noticia de Rafael: si quedó dentro o si logró saltar", explicó Gómez. Lo que saben es que Santos viajaba en la parte trasera del C-130, lejos de donde estaba su primo. Esa diferencia de ubicación dentro del avión pudo haber sido determinante en las probabilidades de sobrevivencia, considerando cómo el impacto y el colapso estructural afectaron diferentes secciones de la cabina de formas distintas.
El avión que se estrelló transportaba 126 personas: 11 tripulantes de la Fuerza Aeroespacial, 113 soldados del Ejército y dos miembros de la Policía Nacional. Cayó alrededor de las 9:50 de la mañana a unos 1,5 kilómetros del aeródromo. Además de los 69 muertos confirmados, hay 57 evacuados, de los cuales 30 no presentaban lesiones graves según reportes oficiales. Algunos soldados lograron saltar antes del impacto, según información del secretario de gobierno de Puerto Leguízamo. Mientras autoridades avanzan en investigaciones para determinar las causas del accidente, sin descartar hipótesis como la de un posible atentado, familias como la de Santos siguen esperando respuestas que las instituciones militares aún no han proporcionado.
Fuente original: Portafolio - Economía