Colombia cae a su peor nivel democrático: de régimen híbrido por violencia política y ataques a líderes

Colombia descendió 13 puestos en el Índice de Democracia de The Economist y obtuvo su peor calificación histórica con 6,04 sobre 10. El país pasó de ser catalogado como "democracia imperfecta" a "régimen híbrido", principalmente por el aumento de violencia política, asesinatos de candidatos y líderes sociales. Esta clasificación lo acerca peligrosamente a ser considerado un régimen autoritario, como Venezuela, Nicaragua y Cuba.
La caída es profunda y duele: Colombia acaba de recibir su peor calificación en democracia desde que se empezó a medir. Según el Índice de Democracia que elabora la Economist Intelligence Unit (EIU), el país bajó 13 puestos entre 2024 y 2025, ubicándose ahora en el puesto 73 a nivel mundial. Lo más grave no es solo el lugar que perdió, sino lo que significa: Colombia dejó de ser una "democracia imperfecta" para convertirse en un "régimen híbrido". Consiguió la peor puntuación de su historia con 6,04 sobre 10.
Mientras el resto del mundo y América Latina mostraban señales de mejoría después de casi una década de declive democrático, Colombia nadó contra la corriente. Fue la excepción negativa en toda la región, el deterioro más profundo observado en cualquier país latinoamericano. El cambio de categoría no es un simple tecnicismo: tiene consecuencias reales y graves para la estabilidad política, económica y social del país.
¿Qué significa ser un "régimen híbrido"? Básicamente, que en Colombia conviven características democráticas como las elecciones con rasgos autoritarios. Los gobiernos en estos regímenes resultan más frágiles, tienen controles y equilibrios débiles, y es común que haya ataques contra defensores de derechos humanos, pérdida de capacidad estatal para garantizar derechos básicos y tensiones constantes entre el Ejecutivo y organismos independientes. Ya está ocurriendo aquí.
La violencia política fue el principal culpable de esta caída. La EIU destaca el asesinato del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay como uno de los hechos más alarmantes. Pero no fue caso aislado: la Misión de Observación Electoral (MOE) reportó 26 políticos asesinados y 35 intentos de homicidio durante el último año. Además, Indepaz documentó que al menos 187 líderes sociales y defensores de derechos humanos fueron asesinados en 2025, un incremento del 8% frente al año anterior. Estas cifras muestran claramente que el Estado está perdiendo capacidad para proteger a quienes se atreven a participar en la política y defender los derechos de otros.
Con esta nueva clasificación como régimen híbrido, Colombia quedó a un paso de caer en la categoría más baja: régimen autoritario. Es el mismo estatus que ya tienen Venezuela, Nicaragua y Cuba en la región. Por eso esta noticia duele: no es simplemente que el país esté mal en un ranking internacional. Es que estamos viendo cómo instituciones democráticas básicas se erosionan, cómo la violencia política se naturaliza y cómo el Estado deja de ser capaz de garantizar seguridad a quienes participan en la vida pública.
El panorama internacional contrasta con el colombiano. Noruega sigue siendo el país más democrático del mundo, posición que mantiene desde hace 16 años. En América Latina, Uruguay, Costa Rica y Chile siguen siendo referencias de democracias sólidas. Incluso países como Bolivia, después de sus primeras elecciones libres y justas en casi dos décadas, y Senegal, con reformas de transparencia e instituciones fortalecidas, mostraron que es posible mejorar. Colombia, de momento, va en la dirección opuesta.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


