Cinturón de Fuego del Pacífico: por qué Colombia y Venezuela están en zona de alto riesgo sísmico

El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 90 por ciento de los terremotos mundiales debido al choque constante de placas tectónicas. Colombia y Venezuela son especialmente vulnerables: Colombia experimenta cerca de 2.500 sismos mensuales por la interacción de tres placas tectónicas, mientras que Venezuela sufre terremotos destructivos en su costa norte. El reciente doblete sísmico venezolano de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó en evidencia cómo estas fuerzas geológicas se propagan más allá de las costas del Pacífico.
Una franja de aproximadamente 40.000 kilómetros que rodea la cuenca del océano Pacífico es responsable de la mayoría de los movimientos sísmicos que sacuden el planeta. El Cinturón de Fuego del Pacífico, también llamado Anillo de Fuego, concentra más del 90 por ciento de los terremotos globales y alberga cerca del 75 por ciento de los volcanes activos del mundo. Se trata del motor geológico más activo de la Tierra, según explican especialistas del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
La causa de esta actividad constante es el movimiento lento pero continuo de las placas tectónicas, esos enormes bloques de corteza terrestre que chocan, se empujan y generan fricción permanentemente. El proceso más importante se llama subducción: cuando dos placas colisionan, la más densa se hunde por debajo de la otra hacia el interior del planeta. Durante décadas, esta fricción acumula enormes tensiones en la corteza terrestre, hasta que el terreno no aguanta más y se quiebra de manera súbita, liberando toda esa energía acumulada en forma de ondas sísmicas destructivas en cuestión de segundos.
Colombia está entre los países más afectados por esta dinámica. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), nuestro territorio se encuentra en la intersección de tres placas tectónicas: la Placa de Nazca, que se hunde bajo la Placa Sudamericana, y la Placa del Caribe, que presiona desde el norte. Esta combinación genera cerca de 2.500 sismos mensuales, aunque la mayoría tienen baja magnitud. La mayoría de colombianos ni siquiera los siente.
Venezuela, aunque no está directamente en el Cinturón de Fuego, tampoco está exenta de riesgos. Su costa norte se localiza en el límite de fricción entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, que se desplaza unos 20 milímetros anuales hacia el oriente. Esta presión alimenta sistemas de fallas locales conectados con las tensiones globales, lo que explica por qué la nación vecina experimenta terremotos de gran magnitud.
La vulnerabilidad de Venezuela quedó evidenciada recientemente con lo que los expertos llaman un "doblete sísmico": dos terremotos de magnitud similar que ocurren en proximidad geográfica y poco tiempo después. En este caso, se registraron sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter. Según sismólogos de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), la destructividad se multiplicó porque ambos temblores fueron superficiales, con profundidad menor a 30 kilómetros, lo que magnifica el daño en la superficie. Los efectos se sintieron con fuerza en Caracas y también en sectores de Colombia. Este no fue un evento aislado: en septiembre de 2025 ya había ocurrido otra secuencia doble con magnitudes 6,2 y 6,3, y desde 1900 se han registrado cinco terremotos mayores a magnitud 7 en la costa norte venezolana.
Aunque los científicos no pueden predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sí pueden reducir sus impactos. Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón subrayan que el monitoreo sísmico riguroso, la preparación y la construcción de infraestructuras resistentes a sismos siguen siendo las herramientas fundamentales para proteger a las poblaciones en estas zonas de alto riesgo.
Fuente original: El Tiempo - Vida