Científicos descubren el origen de la anomalía magnética que amenaza los satélites sobre el Atlántico Sur

Una investigación publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences revela que la Anomalía Magnética del Atlántico Sur se originó en el océano Índico hace más de 900 años y ha migrado lentamente hacia Sudamérica. El estudio, basado en fragmentos de cerámica antigua encontrada en la región, demuestra que fenómenos similares se han repetido durante los últimos dos mil años. Los investigadores aclaran que esto no significa que los polos magnéticos se vayan a invertir pronto, pero el descubrimiento ayuda a entender mejor cómo proteger la tecnología satelital que actualmente circula sobre estas zonas.
Científicos españoles publicaron el lunes 4 de mayo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio que explica cómo nació la Anomalía Magnética del Atlántico Sur, un fenómeno que en la actualidad afecta los satélites que orbitan sobre Sudamérica. Según la investigación, esta zona de debilitamiento del campo magnético terrestre se originó en el océano Índico después del año 1100 y luego migró lentamente hacia el oeste, atravesando África hasta llegar a la región donde hoy causa problemas a las misiones espaciales.
Lo interesante del hallazgo es que no se trata de algo nuevo. El equipo de investigadores analizó más de 250 fragmentos de arcilla cocida encontrados en Sudamérica, material que conserva registros del campo magnético en el momento en que fue calentado. Esto les permitió obtener 41 nuevas mediciones que abarcan los últimos dos mil años. Los datos muestran que entre los años 1 y 850 d.C. ya existía una anomalía similar que se desplazaba desde el océano Índico hacia el norte de Sudamérica, sugiriendo que este es un patrón que se repite en ciclos largos.
La investigadora Elisa Sánchez Moreno explicó en un comunicado que el trabajo "realiza una valiosa contribución al aportar nuevos datos de intensidad arqueomagnética bien datados de Sudamérica, que demuestran que condiciones de campo débiles similares a la actual Anomalía del Atlántico Sur se han producido repetidamente durante los últimos dos mil años".
La explicación científica tiene que ver con lo que ocurre en las profundidades del planeta. El campo magnético terrestre es generado por el movimiento del metal líquido en el núcleo externo de la Tierra. Investigadores como Josep Parés señalaron que "en este sistema, el manto y el núcleo de la Tierra interactúan y, en conjunto, influyen en los lentos cambios del campo magnético a lo largo de siglos y milenios". Esta interacción genera patrones repetitivos que ahora comienzan a comprenderse mejor gracias a los datos arqueomagnéticos.
A pesar del descubrimiento, los investigadores fueron claros en aclarar qué no significa este hallazgo. Santiago Belda señaló que "este trabajo no implica que nos enfrentemos a una inversión inminente del campo magnético, pero sin duda mejora la base científica necesaria para comprender la evolución futura del escudo magnético de la Tierra y evaluar sus posibles impactos tecnológicos y ambientales".
En términos prácticos, la anomalía representa una zona donde el campo magnético es más débil, permitiendo que las partículas solares y la radiación cósmica penetren más fácilmente. Esto afecta principalmente a los satélites que pasan por la región. André Wiermann explicó que "la anomalía está cambiando y desplazándose hacia el oeste de forma lenta y gradual. Este proceso es continuo y no afecta significativamente la vida de las personas en la Tierra". Los satélites, según describió, pueden entrar en modo de espera al atravesar la zona problemática, "como si apagáramos un electrodoméstico ante una sobretensión en el suministro eléctrico, para evitar que se queme".
Brasil juega un papel fundamental en el monitoreo de este fenómeno debido a su ubicación estratégica, contando con observatorios como Tatuoca y Vassouras que registran continuamente los cambios en el comportamiento de la anomalía magnética.
Fuente original: El Tiempo - Vida