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ChatGPT nos hace más rápidos pero más flojos: qué dicen los estudios sobre el costo mental de la IA

Fuente: El Colombiano - Tecnología
ChatGPT nos hace más rápidos pero más flojos: qué dicen los estudios sobre el costo mental de la IA
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Investigaciones recientes del MIT y Microsoft advierten que confiar demasiado en herramientas de IA debilita nuestras capacidades cognitivas. El cerebro tiende a "desconectarse" cuando delega tareas a algoritmos, generando una dependencia acumulativa que reduce el pensamiento crítico. El riesgo no es que la IA sea mala en sí, sino usarla sin pensar en las consecuencias a largo plazo.

Aquí está el dilema: la inteligencia artificial nos ahorra tiempo y esfuerzo, pero ese alivio mental tiene un precio que no vemos a simple vista. Varios estudios publicados recientemente advierten que cuando dejamos que ChatGPT, Google o cualquier otra herramienta haga el trabajo pesado del pensamiento, nuestro cerebro entra en una especie de hibernación silenciosa.

El MIT realizó un experimento donde pidió a tres grupos escribir redacciones bajo diferentes condiciones. El primer grupo sin ayuda, el segundo con acceso a Google, y el tercero con ChatGPT. Mientras escribían, los investigadores monitoreaban su actividad cerebral. Quienes usaron exclusivamente la IA mostraban una conectividad cerebral más débil y menor actividad en las ondas cerebrales. Los científicos acuñaron un término para esto: "atropello cognitivo", que es basicamente cuando tu cerebro se apaga porque una herramienta externa está cargando con el trabajo mental. A largo plazo, esto genera lo que llaman "deuda cognitiva": una dependencia que va mermando tus habilidades propias poco a poco, como si fuera una deuda invisible.

Importante aclarar: ese estudio del MIT aún no ha pasado por la revisión formal de expertos, así que sus hallazgos siguen siendo preliminares. Pero una segunda investigación realizada por Microsoft junto con la Universidad Carnegie Mellon llegó a conclusiones parecidas. Analizaron casi mil casos de personas usando IA en el trabajo y descubrieron que cuanta más confianza depositan en estas herramientas, menos capacidad tienen de pensar críticamente por su cuenta. Lo llamaron "sedentarismo cognitivo": cuando el pensamiento profundo se vuelve innecesario porque la máquina lo hace por ti.

Joan Cwaik, especialista en cultura digital, lo explicó bien claro en el foro empresarial Innovattek 2026: "El problema no es que los algoritmos piensen por nosotros, sino que dejemos de cuestionar lo que nos sugieren. Ahí es donde empieza la pérdida de criterio". Y aquí está lo clave: los investigadores no dicen que la IA sea el enemigo. El problema es usarla sin conciencia, sin darse cuenta de que cada vez que delegamos un proceso mental, estamos perdiendo un poco de capacidad para hacerlo solos.

Sí, ganas eficiencia. Los trabajos salen más rápido, los resultados son aceptables. Pero la habilidad de llegar a esos resultados por tu propio esfuerzo se va oxidando. El desafío, según estos estudios, es encontrar el equilibrio: usar la IA como apoyo sin entregarle el control total sobre cómo pensamos.

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