Cartera vencida cae 16%, pero miles de familias colombianas siguen al borde del colapso financiero

Aunque la morosidad en el sistema financiero colombiano descendió 16,4 por ciento en 2025 según la Superintendencia Financiera, expertos alertan que detrás de esa mejora se esconde una realidad más compleja: muchos hogares mantienen sus deudas al día con esfuerzo extremo. El verdadero desafío no es solo acceder al crédito, sino acompañar a las personas a salir de deudas insostenibles antes de que caigan en exclusión crediticia, a través de educación financiera y mecanismos de normalización temprana.
Las cuentas del sistema financiero colombiano pintan un cuadro alentador al cierre de 2025. La cartera vencida se contrajo 16,4 por ciento en términos reales anuales, según datos de la Superintendencia Financiera, mientras la cartera total alcanzó los 763 billones de pesos. Pero debajo de esos números agregados hay una historia menos optimista: millones de familias colombianas siguen bajo presión, algunas al borde del colapso de sus finanzas personales.
El Banco de la República confirmó en su Reporte de Estabilidad Financiera que la morosidad ha bajado en los últimos meses. Sin embargo, el mismo documento reveló que el endeudamiento de los hogares volvió a crecer, impulsado por mayor demanda de crédito y políticas menos estrictas en la colocación de préstamos de consumo y vivienda. La deuda de las familias aumentó en cifras absolutas, aunque como porcentaje del ingreso disponible mantiene una tendencia decreciente, lo que sugiere que el mercado crediticio empieza a recuperar dinamismo en medio de presiones contradictorias.
El problema es que esos promedios esconden realidades muy distintas. "Los indicadores mejoran, pero no todas las familias están viviendo la recuperación de la misma manera. Muchas personas están al día con un esfuerzo extremo y otras entran en mora sin información clara sobre cómo reorganizarse a tiempo", afirmó Sebastián Peña, founder y CEO de FinUp Colombia, una plataforma que facilita procesos de negociación de deuda.
Ahí está el nudo del asunto. Mientras el sistema financiero monitora indicadores macroeconómicos, miles de personas pierden información valiosa sobre cómo actuar cuando los gastos se les salen de control. Cuando alguien deja de pagar por miedo o vergüenza, pierde tiempo crucial en el que aún hay alternativas. "En las primeras semanas todavía existen alternativas de negociación, pero la mayoría no sabe por dónde empezar ni qué pasos seguir", agregó Peña.
FinUp ha gestionado una cartera que supera los 50.000 millones de pesos y ha facilitado acuerdos con descuentos de hasta 70 por ciento para algunos clientes, evidenciando la demanda latente por este tipo de servicios. El Banco de la República también ha subrayado la importancia de monitorear permanentemente las condiciones de acceso al crédito, las políticas de asignación y mecanismos de reestructuración, porque todos estos factores determinan si la recuperación del crédito es sostenible o si está construida sobre arenas movedizas.
Para Peña, la inclusión financiera verdadera no empieza cuando te dan un crédito. "La inclusión financiera real no empieza cuando te dan un crédito. Empieza cuando alguien te acompaña a salir de uno que ya no puedes pagar. Por eso, la inclusión financiera sostenible no se mide solo por abrir crédito: también se mide por la capacidad de las personas para entender su situación, buscar acuerdos de pago a tiempo y recuperar estabilidad sin quedar por fuera del sistema", señaló.
En ese contexto, educación financiera práctica y mecanismos de normalización temprana se están convirtiendo en herramientas clave no solo para evitar el sobreendeudamiento, sino para prevenir que dificultades temporales de pago terminen convirtiéndose en exclusión permanente del sistema crediticio. Los números agregados mejorarán, pero la verdadera recuperación financiera de Colombia dependerá de si logra acompañar a sus hogares antes de que sea demasiado tarde.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales
