Carrasquilla advierte: el próximo presidente hereda la peor crisis fiscal reciente del país
Alberto Carrasquilla, exministro de Hacienda, advierte que Colombia atravesará una de sus peores coyunturas fiscales en años recientes debido a la acumulación de deuda, déficit alto y ausencia de reformas estructurales. El panorama incluye deudas ocultas por cerca de 10 puntos del PIB en vigencias futuras, compromisos por conflicto y déficiencias en salud que suman más de 130 billones de pesos. El próximo gobierno necesita un plan diferenciado con reformas pensionales y tributarias claras para enfrentar tasas de interés altas y crecimiento bajo.
El país se encamina hacia una tormenta fiscal sin precedentes recientes. Así lo advierte Alberto Carrasquilla, quien estuvo al frente del Ministerio de Hacienda, en un análisis contundente sobre el estado de las finanzas públicas que recibirá el próximo presidente. Para Carrasquilla, no se trata de una situación simplemente complicada: "Se las va a entregar en pésimo estado", afirmó sobre cómo el gobierno actual dejará las finanzas. Esta crisis se caracteriza por el crecimiento acelerado de la deuda pública, tanto en los registros oficiales como en compromisos escondidos fuera del balance, sumado a la falta de iniciativas tributarias o reformas estructurales que den aire a la economía.
Lo más preocupante del panorama, según Carrasquilla, es la brecha creciente entre lo que crece la economía a largo plazo y las tasas de interés que el país debe pagar por su deuda. Cuando una nación crece lentamente pero debe pagar intereses altos, entra en una trampa de la que es casi imposible escapar: cada año la deuda crece más que la economía, asfixiando el presupuesto público. "La esencia del problema fiscal de Colombia está ahí", explica. El Estado colombiano, aunque no es exageradamente grande comparado con el tamaño total de la economía, creció muy rápidamente desde los años 90 para el nivel de desarrollo que tiene el país.
El análisis de Carrasquilla revela deudas ocultas que nadie menciona en los titulares pero que ahogarán al próximo gobierno. Existen compromisos contraídos para años futuros (vigencias futuras) equivalentes a cerca del 10 por ciento del producto interno bruto que ni siquiera han sido pagadas. Además, hay compromisos por sentencias y víctimas del conflicto armado estimados en unos 100 billones de pesos, sistemas de salud con deficiencias por más de 32 billones de pesos, y necesidades de la fuerza pública. Todo esto debe ser identificado y cobijado en el presupuesto sin dinero disponible.
Para Carrasquilla, el próximo ministro de Hacienda será una pieza clave en esta batalla. "Tendrá que ser alguien con mucha fortaleza, imaginación y preparación", dice. Los equipos económicos de los candidatos presidenciales deben llegar al 8 de agosto con un plan concreto: una alternativa clara al presupuesto actual y reformas estructurales listas para implementar, incluyendo ajustes al sistema de transferencias a municipios, una reforma pensional sólida y definiciones claras en política tributaria.
Carrasquilla considera que la relación con el Banco de la República, pese a tensiones recientes entre esa institución y el Ministerio de Hacienda, no dejará cicatrices duraderas. El Banco tiene, en su concepto, "una institucionalidad fuerte, respaldo ciudadano y resultados de décadas". Lo que sí le preocupa es el desempeño de Ecopetrol. La empresa estatal, que en algún momento valía lo mismo que toda la deuda pública, ha perdido tanto valor que ya no representa una opción viable para vender acciones y aliviar las finanzas nacionales.
Fuente original: La República - Finanzas