Cardiovida se defiende de acusaciones y niega haber incumplido contrato con hospital de Santa Marta

La empresa Cardiovida rechazó las críticas de la gobernadora Margarita Guerra, el exgobernador Rafael Martínez y la gerente del HUJMB sobre un contrato de servicios de cardiología firmado en 2018. La compañía asegura que invirtió más de 9.200 millones de pesos en infraestructura y que el hospital recibió ganancias sin aportar recursos propios. Cardiovida acusa a las autoridades de difundir información falsa y advierte que se está utilizando a la empresa como "chivo expiatorio" de problemas internos del hospital.
En plena controversia sobre la operación de servicios de cardiología en Santa Marta, Cardiovida salió al paso de las críticas que ha recibido de altas autoridades del Magdalena. La empresa respondió directamente a los señalamientos de la gobernadora Margarita Guerra, el exgobernador Rafael Martínez y la gerente del Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, Nora Anillo, acusándolos de esparcir información "falsa y tergiversada" sobre el acuerdo que firmaron hace años.
Según la versión de Cardiovida, el contrato de alianza estratégica de 2018 nació porque el propio hospital reconoció que no tenía la capacidad estructural, técnica ni financiera para ofrecer por sí solo los servicios de cardiología y cirugía cardiovascular que la comunidad demandaba. La empresa participó en una convocatoria pública y ganó la adjudicación para implementar y operar ese servicio integral, responsabilidad que el hospital no estaba en condiciones de asumir directamente.
Lo que Cardiovida quiere dejar claro es que ella metió el dinero. Invirtió más de 9.200 millones de pesos en infraestructura, equipos médicos de punta y personal especializado, todo de su bolsillo. Mientras tanto, el HUJMB no aportó un peso en recursos propios. "Resulta inaceptable que hoy se pretenda desinformar a la opinión pública ocultando que este contrato se estructuró bajo un modelo sin riesgo para el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche (HUJMB)", argumentó la empresa en su comunicado.
La compañía presentó números para sustentar su postura. Dice que el hospital recibió el 10 por ciento de lo que se facturaba del servicio, que sumó casi 4.600 millones de pesos. Además percibió un pago mensual que iba de 7 a 13 salarios mínimos, generando ingresos adicionales de 616 millones de pesos. El hospital también ganó dinero por otros servicios como esterilización, energía y agua, por algo más de 800 millones de pesos. Y el departamento del Magdalena se llevó más de 3.600 millones por concepto de estampillas.
Con lo que quedaba después de pagar todas esas sumas, Cardiovida cubrió absolutamente todos los costos de funcionamiento: impuestos, salarios médicos, medicinas, insumos, mantenimiento y operación diaria. Aquí viene lo que para la empresa es clave: el hospital tenía la responsabilidad de comercializar, facturar y recaudar. Si algo salió mal en esas áreas, señala Cardiovida, eso no es culpa suya. "Intentar trasladar esa responsabilidad (…) es una maniobra para desviar la atención de fallas internas", dice el documento.
Cardiovida sostiene que durante seis años prestó un servicio de calidad sin atarse a ningún grupo político. Ahora pide a la gobernación y al hospital que dejen de hacer señalamientos sin fundamento y advierte que la desinformación daña la confianza en el sistema de salud. El mensaje de cierre fue directo: "No aceptaremos que se intente reescribir la historia ni que se utilice a Cardiovida Santa Marta S.A.S. como chivo expiatorio de ineficiencias ajenas".
Fuente original: Seguimiento
