BID y Fundación PepsiCo llevan agua a 342 familias wayuu en la Alta Guajira

Una alianza entre el Banco Interamericano de Desarrollo y la Fundación PepsiCo logró mejorar el acceso al agua para más de mil 800 personas de 22 comunidades indígenas wayuu en Uribia, con una inversión superior a 4 mil millones de pesos desde 2021. El proyecto construyó reservorios tradicionales y sistemas de almacenamiento que aumentaron la capacidad de agua en un 219 por ciento, permitiendo que las comunidades tengan disponibilidad hídrica dos o tres meses adicionales durante las épocas secas.
En la Alta Guajira, donde el agua ha sido históricamente un lujo que pocas familias pueden darse, una iniciativa conjunta entre el Banco Interamericano de Desarrollo y la Fundación PepsiCo cambió la realidad de 342 familias wayuu en el municipio de Uribia. Con una inversión que superó los 4 mil millones de pesos, el proyecto logró beneficiar a cerca de mil 800 personas distribuidas en 22 comunidades indígenas, dándoles mejores condiciones para acceder a este recurso vital.
Lo particular de esta intervención, que lleva desarrollándose desde 2021, es que no llegó como una imposición externa. Las autoridades tradicionales wayuu estuvieron presentes en cada decisión, y los diseños respetaron tanto las condiciones del desierto como las prácticas ancestrales de estas comunidades alrededor del agua. El trabajo se concentró en un área de 7 mil hectáreas del corregimiento de Irraipa.
Los números hablan de un cambio significativo. Se construyeron y optimizaron cuatro jagüeyes, que son sistemas tradicionales wayuu para captar y almacenar agua de lluvia. Estas obras lograron una capacidad total de 43,4 millones de litros, lo que representa un aumento del 219 por ciento en la capacidad de almacenamiento. En términos prácticos, esto significa que durante las temporadas secas, las familias pueden contar con agua disponible dos o tres meses más de lo que tenían antes.
Además de los reservorios, se intervinieron dos pozos artesanales conocidos como casimbas y se instaló infraestructura comunitaria como puntos de recolección, plataformas de bombeo, sistemas para eliminar arena del agua, duchas, lavaderos y abrevaderos. Cada una de estas obras busca organizar mejor el uso del agua y reducir los riesgos de enfermedades en las comunidades.
La importancia de este proyecto se entiende mejor cuando se conocen los datos de cobertura en la región. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, en las zonas rurales dispersas de la Alta Guajira apenas el 8,3 por ciento de las viviendas tiene acceso a acueducto, mientras que en las áreas urbanas llega al 87,9 por ciento. Esta brecha gigante refleja por qué iniciativas como esta son tan urgentes en territorios donde cada gota de agua representa la diferencia entre una vida digna y el sufrimiento.
Santiago Cardoso, gerente de Sostenibilidad e Impacto Social para la Región Andina de PepsiCo, subrayó que "las soluciones más efectivas són aquellas que integran múltiples perspectivas, y este programa es un ejemplo de ello". Según él, la articulación entre el BID, la Fundación PepsiCo, la organización WaterAid y las propias comunidades fue fundamental para que la infraestructura no solo se construyera, sino que perdurara en el tiempo.
Fuente original: La Guajira Hoy

