Belfast arde en protestas antimigrantes tras apuñalamiento: decenas de heridos y hogares destruidos

Belfast vive dos días de violencia xenófoba donde grupos enmascarados quemaron viviendas e incendiaron vehículos. Al menos 12 policías resultaron heridos, 16 personas fueron detenidas y varias familias perdieron sus hogares. Las protestas fueron desencadenadas por el apuñalamiento de un hombre presuntamente cometido por un solicitante de asilo sudanés, y han sido amplificadas por activistas de extrema derecha en redes sociales.
Belfast, la capital de Irlanda del Norte, se debate entre el caos y la recuperación después de dos días de violencia antimigrante que dejó un saldo de destrucción a su paso. Grupos de manifestantes vestidos de negro incendiaron viviendas donde creían que residían extranjeros, obligando a familias a huir de sus hogares en medio de la noche. También quemaron vehículos y un autobús mientras se enfrentaban a la policía bajo consignas como "expulsar a los extranjeros". El secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, fue categórico al describir los hechos: calificó lo sucedido como "vandalismo racista". Cuando se le preguntó en Sky News si las manifestaciones eran protestas xenófobas, Benn respondió: "Si atacas a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra manera puedes describirlos?".
El desencadenante de esta explosión de violencia fue el apuñalamiento de Stephen Ogilvie el 8 de junio, presuntamente cometido por un hombre sudanés de 30 años acusado de intento de asesinato. El video del ataque circuló rápidamente por redes sociales, avivando la tensión. Ogilvie permanece hospitalizado con heridas graves, incluyendo la pérdida de su ojo izquierdo. Sin embargo, su propia familia pidió que no se instrumentalizara la agresión para promover odio hacia los inmigrantes, señalando que "hay muchos inmigrantes que hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería".
La Policía de Irlanda del Norte se vio desbordada durante los enfrentamientos. Manifestantes lanzaban ladrillos, piedras y palos contra los agentes desplegados en las calles. Los uniformados respondieron con cañones de agua, balas de plástico y de goma para dispersar a los alborotadores. El resultado fue alarmante: al menos 12 policías resultaron heridos y 16 personas fueron detenidas según el reporte del 11 de junio. El despliegue de seguridad se intensificó en la noche del miércoles, lo que resultó en "menos disturbios" según explicó Benn a Times Radio, confiado en que "algunas personas hayan reflexionado sobre las escenas verdaderamente impactantes del martes".
Detrás de estos disturbios hay una coordinación preocupante en redes sociales. Activistas de extrema derecha británica han convocado a través de internet a tomar las calles, contando incluso con amplificación de figuras internacionales como el magnate Elon Musk, quien ha publicado más de cien mensajes sobre la situación en Irlanda del Norte. Se han compartido listas con direcciones de hogares de solicitantes de asilo y locales de empresas de inmigración. Un representante sindical de enfermería reportó que trabajadoras sanitarias de minorías étnicas fueron perseguidas por hombres enmascarados camino a sus empleos. La policía patrulla ahora las direcciones y hospitales para tranquilizar a los trabajadores.
Políticos de ambas partes del gobierno de coalición norirlandés condenaron la violencia. La viceprimera ministra Emma Little-Pengelly reconoció que algunos manifestantes tienen preocupaciones legítimas, pero advirtió que otros "parecen decididos a provocar violencia, vandalismo y desorden". A nivel internacional, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, emitió un comunicado adviriendo sobre discursos que "avivan las tensiones y estigmatizan las comunidades".
Los disturbios en Belfast generan ecos inquietantes del pasado. Hace dos años, violencia similar sacudió a Inglaterra y partes de Irlanda del Norte después de que un adolescente cometiera un ataque con arma blanca que dejó tres muertas y diez heridas graves en una clase de baile cerca de Liverpool. La pregunta que flota en el ambiente es si la xenofobia que ve crecer Reino Unido seguirá encontrando grietas por donde propagarse.
Fuente original: France 24 - Europa



