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Ataques entre EE.UU. e Irán ponen en riesgo la frágil tregua de dos meses

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Ataques entre EE.UU. e Irán ponen en riesgo la frágil tregua de dos meses
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Estados Unidos e Irán protagonizaron el jueves su enfrentamiento más grave desde el cese al fuego de abril, con bombardeos estadounidenses a drones iraníes y contraataques de Teherán. El principal punto de conflicto es el control del estrecho de Ormuz, donde Irán quiere cobrar peajes y Estados Unidos exige navegación libre. Aunque circulan reportes de un preacuerdo para extender la tregua, su aprobación depende de la impredecible posición de Trump, quien busca una "imagen de victoria" antes de las elecciones de noviembre.

La tregua entre Estados Unidos e Irán volvió a tambalear este jueves 28 de mayo. El Comando Central estadounidense reportó que derribó cinco drones iraníes y bombardeó una estación de control terrestre en Bandar Abbas, mientras que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber atacado la base responsable. Kuwait, por su parte, informó de la interceptación de un misil balístico dirigido a su territorio, calificando los hechos como una "grave escalada". Aunque ambas potencias han minimizado públicamente estos choques como acciones "defensivas", se trata del enfrentamiento más serio desde que se estableció el cese al fuego el 8 de abril. La desconfianza sigue siendo profunda: Washington y Teherán se acusan mutuamente de violar la tregua.

El corazón del conflicto está en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del mundo. Antes de que iniciara la guerra hace apenas unos meses, aproximadamente 70 buques diarios transportaban crudo, gas y otros productos a través de estos canales. Hoy apenas circulan menos de seis al día. Trump insiste en que el estrecho debe abrirse sin condiciones y garantizar libre navegación. El miércoles incluso amenazó a Omán, socio mediador en las negociaciones, asegurando que "nadie va a controlar" esas aguas internacionales. Irán, por su lado, reafirma su jurisdicción sobre el estrecho y cobra peajes como forma de obtener compensaciones por los ataques que ha sufrido. Para Teherán, además, Estados Unidos debe liberar fondos congelados, levantar sanciones y cerrar sus puertos bloqueados. En respuesta, Washington acaba de sancionar a la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán y anunció restricciones contra las aerolíneas iraníes.

Los mercados mundiales reaccionaron con nerviosismo. Las bolsas cayeron en las primeras horas del jueves y el precio del petróleo subió dos dólares por barril. Sin embargo, pasado el mediodía llegó un reporte que cambió el clima: según el medio Axios, Estados Unidos e Irán habrían alcanzado un preacuerdo para extender la tregua por 60 días e iniciar negociaciones sobre el programa nuclear iraní. La noticia provocó que las bolsas estadounidenses revirtieran sus pérdidas y que el dólar se debilitara. Pero hay un problema: ese acuerdo necesita la aprobación final de Donald Trump.

Y aquí radica la mayor incertidumbre. Trump ha demostrado ser profundamente impredecible en estas negociaciones. El miércoles acusó a Irán de "negociar con las reservas agotadas" y advirtió que "o llegan a un acuerdo, o simplemente tendremos que terminar el trabajo". Los analistas señalan que el presidente estadounidense busca desesperadamente una "imagen de victoria" para un conflicto impopular en casa. Esto preocupa incluso a los republicanos, que temen que la prolongación de la guerra alimente la inflación y el costo del petróleo, perjudicando las elecciones legislativas de noviembre. Pese a ello, Trump negó que las elecciones influyan en su estrategia.

El problema es que un simple acuerdo nuclear puede no ser suficiente para "vender" un triunfo. La guerra se planteó inicialmente como una forma de destruir las capacidades nucleares y de misiles iraníes, e incluso se especuló con la caída del régimen. En realidad, Irán ha salido reforzado. Por eso, algunos analistas sugieren que Trump está intentando presionar a los países del Golfo Pérsico, como Arabia Saudita, para que normalicen relaciones con Israel como parte de un paquete más amplio. "Nos lo deben", afirmó Trump el miércoles. Pero Arabia Saudita sigue insistiendo en que la creación de un Estado palestino es condición previa, algo que Israel rechaza categóricamente. La persistencia de Washington está erosionando la confianza con Riad en un momento en el que ya existe preocupación por una nueva escalada regional. Para los analistas, las probabilidades de que esta estrategia funcione son prácticamente nulas, pero la volatilidad de Trump mantiene todo en el aire.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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