Artemis II sobrevuela la cara oculta de la Luna y bate récord de distancia desde la Tierra

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II alcanzaron una distancia récord de 406.778 kilómetros, superando el anterior récord de Apolo 13. Durante el sobrevuelo de la cara oculta lunar, realizaron observaciones detalladas de cráteres y formaciones geológicas, dividiéndose en grupos para documentar desde diferentes ventanas. En un momento emotivo, propusieron bautizar dos cráteres sin nombre: uno llamado "Integrity" en honor a la nave y otro llamado "Carroll" en memoria de la difunta esposa del comandante Reid Wiseman.
Los cuatro astronautas a bordo de Artemis II acaban de vivir una de las experiencias más extremas que puede experimentar un ser humano: viajar más lejos de la Tierra que cualquier otra persona en la historia. Este lunes alcanzaron una distancia de 406.778 kilómetros, dejando atrás el récord de 400.171 kilómetros que Apolo 13 estableció hace más de 50 años. Mientras se preparan para observar zonas de la Luna nunca vistas por ojos humanos, solo conocidas a través de imágenes satelitales, la tripulación realiza un trabajo científico minucioso que está siendo transmitido en tiempo real.
El sobrevuelo comenzó con un momento que dejó lágrimas en el control de la misión en Houston. Los astronautas propusieron nombrar dos cráteres lunares que hasta ahora no tenían designación oficial. El primero, "Integrity", honra el apodo de su nave espacial. El segundo, "Carroll", fue propuesto para recordar a la esposa del comandante Reid Wiseman, quien falleció de cáncer en 2020. Cuando Jeremy Hansen anunció el nombre con la voz quebrada, dijo: "Es un punto brillante en la Luna. Y nos gustaría llamarlo Carroll". Los astronautas se abrazaron mientras en Houston se guardaba un minuto de silencio. Jenni Gibbons, desde el control de la misión, confirmó: "Cráteres Integrity y Carroll, recibido fuerte y claro. Gracias".
Una vez iniciadas las observaciones, la tripulación se dividió estratégicamente. Reid Wiseman y Jeremy Hansen se posicionaron en las ventanas 2 y 3, donde tomaron fotografías, anotaron detalles en sus computadoras portátiles y grabaron descripciones de audio sobre depósitos oscuros, cráteres y formaciones geológicas. Mientras tanto, Victor Glover y Christina Koch observaban desde otra ventana. Las descripciones fueron tan detalladas que el equipo en Tierra elogió constantemente el trabajo de observación, especialmente el de Glover, quien identificaba cráteres previamente catalogados y agregaba detalles nuevos. El trabajo no fue sencillo: Glover mencionó que sus ojos se han adaptado al espacio de una manera peculiar. "Esto es un evento agotador para los ojos", explicó al cambiar repetidamente entre sus gafas de lectura y la observación por la ventana en la oscuridad de la cápsula Orion. La Nasa aclaró que este cambio visual es común: "esto es algo que sucede por un cambio de fluidos de la mitad de tu cuerpo hacia la cabeza y lo hemos visto con los astronautas de la Estación Espacial Internacional".
Los astronautas compararon las topografías de ambos polos lunares, analizando lo que en términos astronómicos se llama albedo, que es básicamente la capacidad de una superficie para reflejar la luz solar. Christina Koch observó un detalle que no se captura en las fotografías: "Cuando miras la Luna, hay muchos cráteres nuevos brillantes, la mayoría bastante pequeños". Los cuatro intercambiaron posiciones en las ventanas para obtener perspectivas diferentes, lo que les permitió intercambiar observaciones y referencias. Esta rotación fue completamente planificada: durante el entrenamiento en Tierra, practicaron exactamente esta secuencia. Christina describió uno de sus momentos más intensos: "duró un par de segundos, algo me atrajo al paisaje lunar y se volvió real, la Luna simplemente es un cuerpo en el universo, no es un póster en el cielo que pasa, es algo real".
Los datos que estos astronautas están recolectando tienen un valor científico enormous. A diferencia de las misiones Apolo, donde solo un científico —el geólogo Harrison Hagan Schmitt— pisó la Luna en 1972, ahora la Nasa está enviando a múltiples expertos con diferentes disciplinas. Según Pablo Cuartas, profesor de Ciencias Planetarias de la Universidad de Antioquia, esta estrategia marca un cambio fundamental en los objetivos de la exploración lunar: "Él era geólogo, el único científico, no hemos hecho ciencia desde 1972 y ahora estamos enviando científicos, físicos, ingenieros. Ahora nos interesa ir a Luna no para ganarle a los Soviéticos, sino ir a la Luna para ver si después podemos ir a Marte, por eso es tan importante esta misión".
En las próximas horas habrá un paréntesis de comunicación: cuando Artemis II pase detrás de la Luna, durante aproximadamente 40 minutos, toda transmisión con la cápsula se interrumpirá. Luego reanudarán las observaciones, y si todo sale según lo planeado, capturarán un fenómeno raro para los viajeros lunares: el amanecer terrestre visto desde la cara oculta de la Luna.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología


