Arena mojada versus seca: dónde deben caminar los mayores de 60 para proteger su salud en la playa

Caminar por la playa parece inofensivo, pero el tipo de superficie es crucial para evitar lesiones, especialmente en adultos mayores. La arena seca genera inestabilidad que sobreexige articulaciones y músculos, mientras que la zona mojada cerca de la orilla ofrece mayor firmeza y seguridad. Expertos recomiendan paseos en horarios frescos, protección solar y estar atento a señales de dolor.
Las vacaciones en la playa invitan naturalmente a largas caminatas por la orilla, una actividad que muchos consideran saludable sin importar la edad o condición física. Pero lo que parece un ejercicio seguro puede transformarse en un problema serio si no se elige bien dónde pisar. El doctor José Nebot, traumatólogo, fue claro en sus recomendaciones: "Lo ideal para mayores de 60 años o que tengan dolores de espalda es que lo haga por la parte mojada cerca de la orilla".
La razón es biomecánica. Cuando se camina en arena seca y suelta, el pie se hunde constantemente, obligando al cuerpo a perder estabilidad. Esta inestabilidad hace que las rodillas, caderas y tobillos trabajen extra para mantener el equilibrio, lo que aumenta el riesgo de esguinces, dolores agudos y sobrecargas musculares. Además, el pie humano pasa casi todo el año dentro de un zapato cerrado, así que sacar los pies de repente a un terreno irregular demanda un esfuerzo adicional de los tendones que puede resultar agotador.
En contraste, la arena mojada que baten las olas es mucho más compacta y firme, permitiendo una pisada uniforme y segura. Caminar en esta zona, incluso metiendo los pies en el agua poco a poco, fortalece los músculos contra la corriente de forma parecida a un masaje compresivo, reduciendo el impacto en huesos y articulaciones. Sin embargo, los expertos advierten sobre un detalle: la orilla del mar tiene inclinación natural, lo que hace que una pierna cargue más peso que la otra. La recomendación es buscar sectores lo más planos posible y cambiar frecuentemente de dirección para equilibrar el esfuerzo en ambos lados del cuerpo.
Más allá del movimiento físico, caminar junto al mar tiene beneficios emocionales comprobados. El sonido del oleaje, el aire libre y romper la rutina reducen el estrés y mejoran el estado de ánimo. Pero aquí entra en juego un factor que no se puede ignorar: el calor. Para la población mayor, las temperaturas altas representan un riesgo real de deshidratación y golpes de calor. Por eso los expertos recomiendan hacer las caminatas solamente en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, evitando completamente las horas centrales del día cuando el sol es más intenso.
Finalmente, proteger la piel es tan importante como cuidar las articulaciones. Los empeines (la parte superior del pie) queman con facilidad por su posición, y la planta del pie puede lesionarse con el contacto directo con la arena caliente. Usar protectores solares de amplio espectro, hacer estiramientos antes de caminar, especialmente en los gemelos, y parar inmediatamente si aparece dolor persistente son las claves para mantener una rutina segura y placentera durante los días de descanso en la playa.
Fuente original: El Tiempo - Salud