Andar en moto sin espejos retrovisores cuesta caro: conozca la multa que impone Colombia

En Colombia, los espejos retrovisores son obligatorios en motocicletas que superen 100 kilómetros por hora según la ley. Muchos motociclistas los retiran para modificar el diseño de sus motos, ignorando que esto genera multas pesadas. La infracción cuesta 15 salarios mínimos legales diarios, una cifra que puede alcanzar cifras importantes dependiendo del momento del año.
Si usted maneja moto en Colombia y está pensando en quitarle los espejos retrovisores para darle un look más agresivo al vehículo, deténgase. La ley no lo permite, y las consecuencias económicas son bastante serias.
Según la Ley 769 de 2002 y las normas técnicas colombianas, toda motocicleta capaz de alcanzar más de 100 kilómetros por hora debe tener obligatoriamente dos espejos retrovisores, uno a cada lado del manillar. Las motos más lentas necesitan al menos el del lado izquierdo, aunque se recomienda usar ambos. Estos no son adornos ni lujos: están ahí para que usted vea qué viene atrás y a los lados mientras maneja.
El punto es simple pero crucial. Esos espejos evitan que usted se lleve sorpresas al cambiar de carril o en las maniobras de tránsito. Reducen los puntos ciegos, eso que los conductores no ven directamente y donde se esconden los accidentes. Una moto sin espejos es más peligrosa para usted y para los demás en la vía.
Ahora bien, llegamos a lo que le duele al bolsillo. Si las autoridades de tránsito lo detienen conduciendo sin estos elementos o con espejos tan pequeños que no sirven para nada, le endosan una multa tipo C24. Esto equivale a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes. Para ponerlo en perspectiva: no es una cifra menor que se olvida rápido. Es el tipo de multa que si anda sin dinero ese día, le quitan la moto hasta que la pague.
Algunos motociclistas ignoran estas normas técnicas porque creen que unos espejos estéticos pequeños o decorativos cumplen la función. El reglamento es claro: si distorsionan la imagen o son demasiado pequeños para ver bien, no valen. La ley exige que funcionen correctamente, no que se vean bien.
El mensaje de las autoridades de tránsito es directo: esto no es negociable. Los espejos no están ahí por capricho legislativo. Están porque han salvado vidas.
Fuente original: El Tiempo - Economía