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56 años después del Apolo 11: por qué los científicos descartan las teorías que niegan la llegada a la Luna

Fuente: El Colombiano - Tecnología
56 años después del Apolo 11: por qué los científicos descartan las teorías que niegan la llegada a la Luna
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A pesar de que 12 astronautas pisaron la Luna entre 1969 y 1972, persisten teorías conspirativas que afirman que el Apolo 11 fue un fraude. Los escépticos cuestionan todo: desde las fotos hasta la tecnología de la época. Pero la ciencia tiene respuestas concretas para cada una de esas dudas, respaldadas por evidencia física, observaciones satelitales modernas y el reconocimiento de países rivales como la Unión Soviética.

La llegada del hombre a la Luna hace 56 años sigue siendo uno de los momentos más estudiados de la historia. Pero aunque hay montañas de evidencia de que ocurrió, existe un grupo considerable de personas que insiste en que todo fue teatro. A medida que la Nasa se prepara para regresar a la Luna con las misiones Artemis, vale la pena entender qué dice realmente la ciencia sobre esas dudas que no desaparecen.

El Apolo 11 alunizó el 20 de julio de 1969 con Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Después llegaron otros 11 astronautas en cinco misiones más hasta 1972. La única que fracasó fue el Apolo 13, en 1970. Desde entonces, nadie ha vuelto. Eso genera una pregunta legítima: ¿por qué paramos? Pero esa es una pregunta de política y presupuestos, no de si ocurrió o no.

Los escépticos construyen su argumento en varios pilares. Primero, dicen que en los videos la bandera estadounidense ondea cuando no debería haber viento en la Luna. Suena lógico, pero la realidad es más aburrida: la bandera tenía una varilla horizontal metálica que la mantenía extendida en el vacío. Las arrugas y el movimiento que vemos vinieron del impulso al clavarla en el suelo y de la baja gravedad lunar, no del viento.

Luego está el asunto de que el cielo lunar en las fotos se ve completamente negro y sin estrellas. Aquí entra la fotografía básica: las cámaras del Apolo estaban calibradas para captar objetos muy brillantes iluminados por el sol, como los astronautas y el terreno lunar. En esas condiciones, las estrellas tenues simplemente desaparecen de la imagen. Es lo mismo que ocurre hoy si tratas de fotografiar las estrellas junto a una persona iluminada por un reflector potente.

Otros critican las sombras en las fotos, diciendo que vienen de múltiples fuentes de luz. Pero la Luna no es plana: tiene cráteres, piedras y declives. Las cámaras panorámicas también distorsionan la perspectiva en los bordes. Combinado, crea esas sombras que parecen ilógicas.

El suelo lunar también genera dudas. Los críticos preguntan cómo Buzz Aldrin dejó una huella tan clara en un terreno seco sin humedad. La respuesta está en el regolito, un polvo fino y ceniza volcánica que cubre la Luna. Bajo presión se compacta y mantiene su forma porque no hay viento que la borre. Es casi como arena mojada, pero sin agua.

Hay argumentos más complejos. Algunos señalan que las computadoras de 1969 eran demasiado primitivas para hacer esto posible. Es verdad que eran rudimentarias, pero los ingenieros de la Nasa las usaron exactamente para lo que servían. Además, el CGI y Photoshop no existían, lo que hace imposible haber falsificado videos convincentes en esa época.

Luego está el miedo a la radiación de los cinturones de Van Allen (dos capas de partículas cargadas que rodean la Tierra). La Nasa planificó una trayectoria que atravesaba las zonas de menor intensidad rapidísimo. El viaje duró menos de dos horas, así que la exposición fue similar a una radiografía de tórax. Los astronautas estaban protegidos por el aislamiento de la nave.

Pero lo más contundente es la evidencia física. Los 12 astronautas trajeron 382 kilogramos de rocas lunares con una composición química distinta a cualquier piedra terrestre. Algunas tienen 4.600 millones de años, lo que coincide con la edad del Sistema Solar. Esas rocas han sido estudiadas por científicos de todo el mundo.

Los astronautas del Apolo 11 instalaron espejos en la Luna que todavía se usan hoy. Telescopios terrestres lanzan rayos láser contra esos espejos para medir la distancia exacta entre la Tierra y la Luna con precisión de centímetros. Gracias a eso sabemos que la Luna se aleja 3,8 centímetros por año. También instalaron equipos para detectar movimientos sísmicos que transmitieron datos hasta 1977.

La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de la Nasa, que ha estado fotografiando la Luna desde 2009, ha capturado imágenes en alta resolución que muestran claramente dónde alunizaron los módulos, dónde están los rovers abandonados y hasta las huellas en el polvo. No es teoría, es fotografía satelital moderna que cualquiera puede verificar.

Aquí viene lo más interesante: la Unión Soviética tenía tecnología para rastrear las misiones en tiempo real. Si el Apolo 11 hubiera sido un fraude, los soviéticos habrían sido los primeros en denunciarlo para ganar la batalla propagandística de la Guerra Fría. En cambio, reconocieron la victoria estadounidense. Además, misiones independientes de Japón, China e India han fotografiado los sitios de aterrizaje del Apolo y confirmado que los restos están exactamente donde la Nasa dijo que estarían.

Por último, un dato que suena simple pero es demoledor: aproximadamente 400.000 personas trabajaron en el Programa Apolo durante una década. Mantener un engaño de esa magnitud entre tanta gente durante más de 50 años es, según los científicos, prácticamente imposible.

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