31 ataques de disidencias en el suroeste: 21 muertos en bomba en Cauca y polémica por celebración presidencial

El fin de semana registró una escalada de violencia sin precedentes en el suroeste colombiano con 31 ataques atribuidos a disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco. Un explosivo en una carretera del Cauca dejó 21 muertos y 56 heridos el sábado. La crisis de seguridad se agudiza en medio de críticas políticas contra el presidente Petro por publicar fotos de su cumpleaños mientras ocurrían los ataques.
Un fin de semana de terror golpeó el suroccidente colombiano. Desde el viernes hasta el domingo se contabilizaron al menos 31 acciones de grupos armados ilegales distribuidas en tres departamentos de la región. El ataque más letal ocurrió el sábado en el Cauca, donde la detonación de una bomba en una carretera cobró la vida de 21 personas y dejó 56 heridas, según confirmó el ministro de Defensa Pedro Sánchez a medios de comunicación el lunes.
Los ataques son responsabilidad de una facción disidente de las FARC comandada por alias Iván Mordisco, señalado como uno de los criminales más perseguidos de Colombia y financiado principalmente con dinero del narcotráfico. El ministro Sánchez clasificó estas acciones como "crímenes de guerra" y aseguró que responden a operaciones militares en la zona. Para Erich Saumeth, analista colombiano en temas de defensa, la oleada coordinada busca "generar saturación mediática y efecto psicológico". Según su análisis, convergen tres factores: la dispersión que genera el ciclo electoral en las decisiones del Estado, la urgencia de mantener control sobre negocios ilegales en disputa, y la intención de mostrar resistencia ante la presión de la Fuerza Pública.
El Cauca, con vastas extensiones de cultivos ilícitos, se ha convertido en uno de los territorios más convulsionados del país días antes de las elecciones previstas para el 31 de mayo. El presidente Gustavo Petro condenó a los responsables como "terroristas" y ordenó intensificar la persecución. Pero lo que pasó después encendió la controversia: el mandatario publicó fotos celebrando su cumpleaños. En su mensaje escribió: "he celebrado mi cumpleaños el 19 de abril, que coincide con el aniversario del M19, con mis amigos que fundamos a los 15 años, el JG3 entre poesías de Neruda y rebeldías en el colegio público de la Salle de Zipaquirá y que juramos en lo alto de la peña de Guaica". Las imágenes lo muestran junto al ministro de Hacienda Germán Ávila y otros amigos, vistiendo atuendos de fiesta hawaiana. Complementó con otra frase: "No estamos solos, nos rodea el amor y la cadena de afectos. Somos un ejército de Quijotes haciendo lo imposible y logrando lo imposible".
La publicación despertó indignación entre varios sectores que vieron en ella una desconexión con el drama de las víctimas. El candidato presidencial Sergio Fajardo fue directo en su crítica: "Ni una sola palabra de condolencia, ni la más mínima compasión. Ningún rastro de humanidad en sus comportamientos. Recuerde que son víctimas del caos total en el que terminó su paz total. Qué indolencia, qué vergüenza". También Iván Cepeda, favorito en encuestas e heredero político de Petro, señaló que los ataques crean un "clima de miedo" de cara a las elecciones.
La competencia electoral se tiñó de críticas más duras. Abelardo de la Espriella, abogado derechista segundo en los sondeos, aseguró que "estos no son actos aislados, son parte de un plan de desestabilización del desgobierno de Petro". Paloma Valencia, senadora del partido de Álvaro Uribe y oriunda del Cauca, criticó la ausencia del presidente en el territorio. Desde su departamento natal, acompañada por Uribe, Valencia prometió: "Aquí tienen a una mujer con carácter que no le va a temblar la mano para doblegar a los violentos. Mi primera acción será militarizar la vía y fortalecer a la Fuerza Pública".
Petro, desde que llegó al poder en 2022, intentó negociar la paz con las principales organizaciones armadas, pero los esfuerzos han sido infructuosos. Mientras tanto, estos grupos han fortalecido sus estructuras en los últimos años. La violencia que asola el suroeste es un recordatorio de que los retos de seguridad siguen siendo uno de los dolores de cabeza más profundos del país, justo cuando la política electoral necesita respuestas urgentes.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
