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Yuvelis Morales Blanco gana el "Nobel Verde" en defensa del río Magdalena contra el fracking

Fuente: El Tiempo - Vida
Yuvelis Morales Blanco gana el "Nobel Verde" en defensa del río Magdalena contra el fracking
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Yuvelis Morales Blanco, activista ambiental de 25 años del Magdalena Medio, se convierte en la tercera colombiana en ganar el Premio Goldman, galardón internacional que reconoce a líderes ambientales. Tras cofundar la organización Aguawil y enfrentar amenazas que la obligaron al exilio en 2022, continúa su lucha contra el fracking y por la protección del río Magdalena. En conversación con El Tiempo, explica por qué Colombia no puede ser un país donde se practique esta técnica de extracción petrolera.

Yuvelis Morales Blanco creció en las orillas del río Magdalena, en Puerto Wilches, hijo de pescadores artesanales. Desde niña aprendió que ese río era más que agua: era alimento, cultura y la razón de ser de su comunidad. Pero también fue testigo de cómo la industria petrolera transformaba las aguas que la sustentaban. "Las manchas oscuras en el río significaban que no íbamos a comer", recuerda. Hoy, a los 25 años, esta joven ambientalista acaba de convertirse en la tercera colombiana en ganar el Premio Medioambiental Goldman, conocido como el "Nobel Verde", reconocimiento que desde 1989 ha honrado a más de 230 líderes ambientales de casi 100 países.

El punto de quiebre en su vida llegó en 2018, cuando ocurrió el derrame del pozo Lizama 158, uno de los más graves en la historia reciente del país. Casi 100 familias fueron reubicadas, miles de animales murieron y la contaminación arrasó ecosistemas enteros. Años después, mientras estudiaba ingeniería ambiental, comenzó a investigar sobre el fracking, una técnica de extracción de petróleo que genera amplios debates en Colombia por sus impactos ambientales. Junto a otros jóvenes cofundó Aguawil, organización que recorrió casa por casa en Puerto Wilches para informar a los habitantes sobre los riesgos de esta técnica. El movimiento creció rápidamente con marchas, audiencias públicas y movilizaciones que lograron frenar proyectos piloto.

El costo personal fue alto. Amenazas y hostigamientos llevaron a que en 2022 tuviera que exiliarse en Francia durante un año. Desde allí llevó su causa a escenarios internacionales, incluso a altos niveles políticos europeos. Sin embargo, regresó a Colombia y hoy vive nuevamente en Puerto Wilches, desde donde continúa su lucha.

En entrevista con El Tiempo, Morales Blanco explica que su pelea es ante todo por la vida digna. Señala que el derrame de Lizama 158 mostró cómo la industria mide sus pérdidas en barriles y no en vidas humanas. "Colombia no puede ser el país donde se haga fracking", afirma tajantemente. Para ella, permitir esta técnica significaría retroceder frente a la discusión global sobre transición energética y destruir ecosistemas invaluables. Enfatiza que el Magdalena Medio, una región que durante más de un siglo ha dado energía al país, no debería seguir siendo una "zona de sacrificio".

Morales Blanco también denuncia que Colombia ocupa el primer lugar en asesinatos de líderes sociales y ambientales según Global Witness, y celebra la ratificación del Acuerdo de Escazú como un paso importante en la protección de defensores ambientales, aunque advierte que es apenas el inicio de un camino que debe construirse junto con las comunidades.

Para los próximos años, planea terminar su grado en ingeniería ambiental mientras continúa impulsando escuelas populares de investigación y monitoreo ambiental. Utiliza este premio, dice, para gritarle al mundo que "la vida digna no se vive con derrames de petróleo, que la vida digna no se vive con fracking". Su mensaje es claro: Colombia tiene potencial en biodiversidad y riqueza hídrica para construir un futuro más allá de los combustibles fósiles. La lucha, insiste, tiene que seguir.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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