Xavier Niel: el empresario francés que redefine el poder en telefonía colombiana

Con la salida de Telefónica y el control de Millicom (dueña de Tigo), el francés Xavier Niel se posiciona como el segundo gran jugador en telecomunicaciones de Colombia y la región. Niel tiene un historial de consolidar mercados fragmentados en Europa aplicando una estrategia de fusiones para mejorar márgenes, no solo de crecimiento por precios bajos. Su llegada marca el fin de los experimentos: Colombia enfrenta una reconfiguración profunda del sector.
El mercado de telecomunicaciones en Colombia está viviendo un cambio de guardia. Mientras Telefónica se retira y el control accionario de Tigo se reorganiza, emerge un nuevo protagonista: Xavier Niel, un empresario francés de 58 años que ya transformó el mapa telco europeo y ahora apunta a hacer algo parecido en América Latina. Su llegada no es casualidad ni un movimiento menor. Representa un giro fundamental en cómo se juega el poder en este sector.
Niel no es un empresario tradicional. Antes de acumular fortuna, fue un hacker adolescente autodidacta que vulneró sistemas cerrados e interceptó señales codificadas, colaborando incluso con servicios de inteligencia franceses. Esa mentalidad de entender un sistema para después transformarlo es la que ahora compite en Colombia. Su primer negocio en 1987 fue un servicio de chat para adultos sobre Minitel, el sistema de servicios en línea de Francia previo a Internet. Le hizo millonario antes de los 25 años. A mediados de los noventa cofundó WorldNet, uno de los primeros proveedores de acceso a internet en Francia, y la vendió en 2000 por más de 30 millones de euros.
La jugada que lo hizo legendario en Europa fue el lanzamiento de Free en 2002: el primer servicio triple play del mundo que combinaba internet, telefonía y televisión. Luego, a través de su empresa Iliad, entró al móvil en 2012 con precios mucho más bajos que los competidores. El resultado: en pocos años Free alcanzó el 19 por ciento del mercado móvil francés y el valor de su grupo se triplicó. Ese mismo modelo de entrada agresiva en precios fue lo que intentó WOM en Colombia y Chile, aunque con resultados muy diferentes.
En 2022, a través de su vehículo financiero Atlas Investissement, Niel compró una participación cercana al 20 por ciento de Millicom, la luxemburguesa dueña de Tigo. En 2024 lanzó una oferta pública para controlar toda la compañía, lo que encendió una batalla accionaria que obligó a salir al entonces presidente ejecutivo colombiano Mauricio Ramos. Atlas Luxco, filial de Atlas Investissement, consolidó cerca del 40 por ciento de las acciones y se convirtió en el accionista controlante. Millicom mantiene su independencia operativa, pero Niel es quien marca la dirección.
Lo interesante no es solo que Niel controle Tigo Colombia. Es su estrategia regional. En el último año Millicom adquirió activos de Telefónica en Colombia, Ecuador, Uruguay y Chile, mientras mantiene operaciones en Bolivia, Paraguay, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. En los mercados europeos, Niel descubrió que cuando la competencia por precios toca su límite en mercados saturados, la verdadera generación de valor viene de la consolidación: fusionar operaciones, eliminar duplicidades, optimizar redes y repartir costos fijos entre más clientes. Eso mejora márgenes operativos y da más poder de negociación frente a proveedores y reguladores.
Aplicar esa lógica en Colombia es diferente a intentar ganarle a Claro y Movistar solo con precios bajos. Para Niel, consolidar es el camino para hacer el sector financieramente sostenible a largo plazo. Ya no se trata de si habrá cambios en Colombia, sino de en qué condiciones sucederán. La era de los experimentos terminó.
Fuente original: Impacto TIC
