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Westcol entrevista a Petro: cuando el streaming llega a Palacio y el periodismo se vuelve entretenimiento

Fuente: El Colombiano - Colombia
Westcol entrevista a Petro: cuando el streaming llega a Palacio y el periodismo se vuelve entretenimiento
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Luis Fernando Villa Álvarez, conocido como Westcol, pasó de jugar videojuegos en vivo a entrevistar al presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño. El streamer antioqueño, quien genera más de mil millones de pesos mensuales, ha sido condenado por la Corte Constitucional por ataques contra la comunidad LGBTIQ+ y ha acumulado polémicas por misoginia. Su encuentro con Petro expuso un choque generacional donde no hubo cuestionamiento político sino conversación de entretenimiento, mientras el presidente ha reducido drasticamente sus entrevistas con medios nacionales.

Luis Fernando Villa Álvarez nació el 2 de febrero de 2001 en Ciudad Bolívar, Antioquia. Empezó en 2015 transmitiendo en YouTube mientras jugaba videojuegos, luego pasó por Twitch y actualmente opera en la plataforma Kick. Lo que comenzó como un hobby se convirtió en uno de los negocios más prósperos del entretenimiento digital en español. Según sus propias palabras, genera ingresos que superan los mil millones de pesos mensuales solo por streaming. Sus eventos masivos como Stream Fighters han reunido a más de cuatro millones de espectadores simultáneos, y cada transmisión puede dejarle ganancias de hasta diecisiete mil dólares.

Pero detrás del éxito económico hay un historial que ha trascendido de las redes sociales a los tribunales. En 2024, la Corte Constitucional emitió la Sentencia T-061-24 ordenándole capacitarse en derechos humanos, luego de que profiriera ataques violentos contra la población LGBTIQ+, incluyendo amenazas de muerte contra hombres homosexuales. También ha enfrentado múltiples acusaciones por misoginia y violencia económica. Declarado persona non grata en El Salvador por comentarios despectivos hacia las mujeres, ha amenazado públicamente a periodistas por titulares críticos. Todo esto mientras acumula propiedades por cuatro mil millones de pesos y vehículos de lujo como la Tesla Cybertruck.

Fue bajo este perfil que Westcol llegó a Palacio de Nariño para entrevistar al presidente Gustavo Petro. El encuentro, que en momentos alcanzó casi un millón de espectadores en vivo, fue ante todo un choque generacional disfrazado de diálogo. Westcol entró de blazer negro y camisa blanca planchada, mientras Petro llevaba jean y gorra. Cuando se saludaron, el streamer bromeó sobre haber esperado hora y media afuera. Antes de comenzar advirtió que sería "una conversación común, de un tipo que no sabe nada de política", alguien que representa a jóvenes a quienes la política les aburre.

Lo que vino después fue un ejercicio de desencuentros. Mientras Petro intentaba explicar la aristocracia política colombiana mencionando apellidos como Valencia, Pastrana y Lleras que se repiten en el poder, Westcol simplemente lo llamaba "rosca" y pasaba de largo. Cuando el presidente hablaba de estructuras sociales y desigualdad, el streamer respondía con pragmatismo de mano dura. En un momento, Petro le aconsejó estudiar para salir de la pobreza, pero Westcol respondió: "Yo no estudié, la verdad, y estoy melo". La conversación funcionó más como una clase donde Petro era el profesor que intentaba educar a un alumno escéptico que como un cuestionamiento político real.

Un comentario que aparece tercero en la entrevista, colgada en el canal de YouTube de Westcol con casi dos millones de seguidores, dice: "Tengo 74 años y este joven ha hecho una entrevista mucho mejor que los periodistas de renombre". Pero esto señala precisamente el problema: mientras un periodista formula preguntas sobre reformas, conflictos con el Congreso y las Cortes, con capacidad de contrapreguntar, lo que Westcol ofreció fue entretenimiento soft que nunca incomoda al poder. No hay cuestionamiento, solo desentendidos que generan risas.

Los números revelan una estrategia más amplia. Según una respuesta de Presidencia a un derecho de petición que el medio EL COLOMBIANO envió meses atrás, de las veintisiete entrevistas concedidas por Gustavo Petro entre 2025 y las primeras semanas de 2026, veinticinco fueron para medios internacionales. En territorio nacional solo hay dos excepciones: una con el personaje de humor Juanpis González y otra para una cadena radial durante una visita a Washington. El mandatario aparentemente ha preferido blindarse ante la prensa local que conoce los detalles de su gestión, optando en cambio por la audiencia masiva de las redes o el prestigio de lo internacional.

Lo que queda es un vacío donde debería haber rendición de cuentas. Cuando un presidente elige a un streamer o a un medio extranjero antes que a los periodistas nacionales, consolida una comunicación que elude las preguntas incómodas. El disenso se etiqueta como ataque y la complacencia se celebra como "verdadera" comunicación, mientras tanto el periodismo de rigor mira desde lejos cómo la política se convierte en un contenido más de la economía del entretenimiento. Quizá Petro no se dio cuenta de que frente a él no estaba solo un influencer, sino toda una generación que entiende la revolución de manera completamente distinta.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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