Virus acuático ahora afecta la visión en humanos: qué síntomas vigilar

Un virus que originalmente solo infectaba animales marinos está siendo vinculado a una enfermedad ocular inflamatoria en personas. El contagio ocurre principalmente al manipular o consumir pescados y mariscos sin protección adecuada. Los síntomas incluyen enrojecimiento, visión borrosa e inflamación ocular, y si no se tratan pueden causar pérdida permanente de la vista.
Un descubrimiento científico reciente ha puesto en alerta a especialistas en salud de todo el mundo. Investigadores identificaron que el Nodavirus de Mortalidad Encubierta, un patógeno que tradicionalmente afectaba solo a especies marinas, ahora está asociado con una enfermedad ocular inflamatoria en humanos. El estudio, difundido a través de la revista científica Nature Microbiology, analizó a 70 pacientes diagnosticados con una condición llamada uveítis anterior viral con hipertensión ocular persistente, una patología que genera inflamación recurrente del ojo y aumento sostenido de la presión interna, factores capaces de dañar irreversiblemente el nervio óptico.
Lo más relevante del hallazgo es que los investigadores lograron identificar la presencia del virus en tejidos oculares y en la sangre de los pacientes afectados. Además, realizaron pruebas experimentales que reprodujeron los síntomas en animales, lo que refuerza la certeza de que existe una relación causal entre este patógeno acuático y la enfermedad ocular emergente en personas.
El contacto directo con mariscos y pescados crudos emerge como el principal factor de riesgo. Según los datos recopilados, cerca del 71,4% de los casos analizados presentaba antecedentes de exposición frecuente a productos marinos sin usar medidas de protección adecuadas. Las prácticas más peligrosas incluyen manipular animales marinos crudos sin guantes y consumir estos alimentos sin cocción previa. En varios casos, hasta pequeñas heridas en la piel facilitaron la entrada del virus al cuerpo. Los investigadores señalaron que "la frecuencia de exposición, el número de exposiciones severas y la intensidad del contacto se asociaron con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad". Actividades cotidianas como preparar mariscos en casa representaron un porcentaje significativo de los contagios.
La enfermedad vinculada a este virus causa síntomas que en sus primeras etapas pueden confundirse con otros problemas oculares. Los más comunes son enrojecimiento persistente, visión borrosa, inflamación ocular y aumento de la presión dentro del ojo. Si no recibe tratamiento oportuno, la afección puede avanzar hacia complicaciones graves, incluyendo daño estructural en la estructura ocular y pérdida permanente de la visión. En algunos pacientes, los tratamientos convencionales resultan insuficientes, obligando a procedimientos quirúrgicos para controlar la presión intraocular.
Para reducir el riesgo de contagio, los especialistas recomiendan cocinar completamente pescados y mariscos antes de consumirlos, usar guantes y gafas protectoras al manipular productos acuáticos crudos, evitar tocarse los ojos o la nariz con las manos que puedan estar contaminadas, mantener hábitos rigurosos de higiene durante la preparación de alimentos, y acudir al médico inmediatamente si aparecen síntomas oculares persistentes, especialmente después de haber manipulado mariscos o pescado crudo.
Los investigadores subrayan que este hallazgo representa un precedente importante en el estudio de enfermedades que saltan de animales a humanos. El virus está presente en múltiples especies acuáticas alrededor del mundo, lo que amplía las posibilidades de exposición. Esto, junto al crecimiento global del cultivo de especies acuáticas y el aumento del consumo de pescado y mariscos, crea un escenario propicio para que nuevos casos continúen apareciendo. Los expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica en regiones donde la interacción entre humanos y ecosistemas marinos es más frecuente.
Fuente original: El Tiempo - Salud