Valencia advierte: llegará a una presidencia "raspada" si no hay reactivación económica

Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático, asegura que Colombia vive de "loterías" (cocaína, oro, café y remesas) que enmascarán problemas estructurales de la economía. Critica el endeudamiento del gobierno actual y plantea que la solución está en bajar impuestos, reducir el gasto estatal y reactivar sectores clave como construcción, minería y energía. Su propuesta incluye renegociar la deuda externa a tasas más bajas para liberar recursos fiscales.
Paloma Valencia tiene un diagnóstico preocupante sobre la economía colombiana: el país está celebrando mientras cae. En una entrevista con Portafolio, la candidata presidencial del Centro Democrático advierte que existe una brecha enorme entre lo que las cifras dicen que está pasando y lo que realmente sienten los colombianos en sus bolsillos.
Para Valencia, Colombia está viviendo una ilusión. "Es como si usted tuviera un negocio que viene dando pérdidas, pero se gana el baloto y entonces dice 'mire cómo estamos de bien en este negocio'", señala. Esa lotería está compuesta por cuatro factores: 3.700 toneladas métricas de cocaína producidas anualmente (un récord mundial según Valencia), oro cuyo 50% proviene del sector ilegal a precios cercanos a 5.000 dólares la onza, una megacosecha cafetera coincidente con precios altos, y remesas que superan niveles históricos. El problema es que esta abundancia oculta el deterioro de sectores fundamentales.
La minería, el petróleo y la construcción, pilares históricos de la economía colombiana, están en crisis. Ecopetrol, empresa estratégica para las finanzas públicas, ya no genera las utilidades que antes proporcionaba. Mientras tanto, el empleo que se ha creado está sostenido principalmente por el gasto estatal, no por inversión productiva real. Valencia critica duramente el endeudamiento: Colombia tardó doscientos años en acumular ochocientos billones de pesos de deuda, pero en tres años y medio del gobierno Petro se agregaron 400 billones adicionales. Este crecimiento de la deuda a "velocidad de gota a gota" (un término que describe el préstamo ilegal de dinero con intereses abusivos) financia burocracia, nuevos ministerios y organismos, sin traducirse en infraestructura real.
Cuando le preguntaron si recibiría "la olla raspada", Valencia respondió contundentemente: "Se van a llevar hasta la olla. Me dijo un amigo que 'hasta lo que no esté empotrado, se lo van a llevar'". Su salida es el crecimiento económico. Propone bajar impuestos (aunque reconoce que suena contradictorio), reducir drásticamente el gasto estatal en burocracia y entes, pero mantener y crear subsidios para adultos mayores, madres cabeza de hogar y familias en pobreza extrema. Hoy hay 5.600.000 colombianos en pobreza extrema, muchos acostando a sus hijos con hambre.
Para financiar esto, Valencia plantea medidas administrativas en la DIAN (la autoridad tributaria), liquidar bienes administrados por la SAE y renegociar la deuda externa. Las tasas de interés actuales (13,5%) son anormalmente altas comparadas con el 4% o 4,5% histórico. Solo renegociar estos intereses podría liberar entre 8 y 10 billones de pesos en pagos financieros que hoy consumen recursos. "No hay otra salida: la única manera de superar la pobreza es generar riqueza", sostiene.
En seguridad, Valencia enfatiza que no basta con presencia física del Estado, sino "seguridad jurídica". Eso significa contratos estables para inversionistas, reforma tributaria estructural que reduzca la renta y elimine el impuesto al patrimonio, y revisión de prediales e ICA (impuestos regionales). Su modelo es expandir grandes proyectos productivos en territorios olvidados, similar a lo que ocurrió con las hidroeléctricas en el Tolima, que transformaron zonas "rojas" en económicamente funcionales.
Sobre la reforma pensional del gobierno actual, Valencia es severa: la considera "malísima". Propone un sistema donde cualquier colombiano pueda ahorrar desde que nace, incluso sin empleo formal, con aportes estatales iniciales de 500.000 pesos para niños vulnerables. Su preocupación es clara: "Este país está envejeciendo; nos estamos volviendo viejos antes de volvernos ricos, y los colombianos tenemos que enfrentar esa realidad". La apuesta es crear condiciones para que el país envejezca con ingresos dignos, no en la pobreza.
Fuente original: Portafolio - Economía

