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Vacunarse durante el embarazo es seguro y protege al bebé desde antes de nacer

Fuente: Mediplus - Qué hay de nuevo

Las mujeres embarazadas pueden recibir de forma segura vacunas como Tdap, influenza y COVID-19, que no solo las protegen a ellas sino que también dan protección temprana al bebé. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan estas vacunas durante la gestación. Algunas vacunas con virus vivos como la MMR deben aplicarse antes del embarazo, pero durante la gestación solo se recomiendan las vacunas inactivadas y las de ARNm, que han demostrado ser seguras.

Cuando una mujer embarazada se vacuna, no solo se cuida a sí misma. También comparte esa protección con el bebé que lleva en el vientre, proporcionándole defensas desde antes de nacer. Esto es posible porque el sistema inmunológico de la madre transmite parte de sus anticuerpos al feto, un mecanismo natural que aprovechan algunas vacunas para proteger a ambos.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las mujeres embarazadas pueden recibir de forma segura dos vacunas inactivadas (aquellas que se elaboran matando los microbios durante su proceso de fabricación): la Tdap, que protege contra la tosferina, y la vacuna contra la influenza. También pueden aplicarse las vacunas de ARNm contra el COVID-19, específicamente las de Moderna y Pfizer-BioNTech, que no contienen virus vivos. Los estudios realizados sobre estas vacunas durante el embarazo han concluido que son seguras y eficaces tanto para la madre como para el bebé.

Existen otras vacunas que requieren consideraciones especiales. Por ejemplo, la vacuna MMR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola, debe aplicarse al menos un mes antes de quedar embarazada, especialmente si la mujer no la recibió en la infancia. Esto es importante porque previene el síndrome de rubéola congénita, que puede ocasionar defectos graves de nacimiento. Las vacunas que contienen virus vivos, como la MMR y la de varicela, no se recomiendan durante el embarazo, pero se pueden administrar después del parto, incluso durante la lactancia.

Los efectos secundarios de las vacunas suelen ser leves y desaparecen solos. Lo más común es sentir enrojecimiento, hinchazón o dolor en el sitio de la inyección. Con las vacunas contra el COVID-19, algunas mujeres reportan cansancio, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos, fiebre o náuseas. La inmensa mayoría de las embarazadas que se vacunan no presenta ningún efecto secundario. Los organismos de salud vigilan continuamente la seguridad de todas las vacunas y aplican los estándares más rigurosos.

Es fundamental que cualquier mujer que esté planeando un embarazo, que esté gestando o que acabe de dar a luz hable con su médico sobre qué vacunas necesita. El equipo de salud conoce el historial de cada paciente y puede orientar sobre cuál es el mejor momento para aplicarse cada vacuna, especialmente en el contexto del sistema de salud colombiano y según la situación de riesgo individual.

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