Uruguay bate récords en autos eléctricos: cuánto ahorra realmente un conductor

Uruguay lidera América Latina en adopción de vehículos eléctricos: uno de cada cinco autos nuevos que se vende es eléctrico. La razón principal es económica: con gasolina a dos dólares el litro y electricidad barata, un conductor puede ahorrar hasta 335 dólares mensuales. El boom depende de que se mantengan los incentivos fiscales y se resuelva la infraestructura de carga.
Los autos eléctricos ya no son una rareza en las calles de Montevideo. Silenciosos, sin humo de escape, estos vehículos han llegado a ocupar uno de cada cinco automóviles cero kilómetro vendidos en Uruguay durante 2025. Es una transformación que sorprende en una región donde apenas el 6% de las ventas totales corresponde a vehículos eléctricos. Uruguay no solo lidera en porcentaje: también tiene la mayor concentración de estos autos por habitante en toda América Latina, con más de 5.300 vehículos eléctricos por cada millón de personas.
Detrás de esta "revolución silenciosa", como algunos la llaman, hay una razón tan simple como efectiva: el dinero. Uruguay tiene la gasolina más cara de la región, a aproximadamente dos dólares por litro. Cargar un auto eléctrico equivalente, enchufado en casa como si fuera una licuadora, cuesta alrededor de 51 dólares mensuales, comparado con 386 dólares que costaba llenar un tanque tradicional. Esa diferencia de 335 dólares al mes es lo que explica por qué familias como la de Lucía Bonilla decidieron cambiar. Bonilla recorre 100 kilómetros diarios y calcula que en menos de cuatro años recuperará completamente el costo extra de compra del vehículo eléctrico solo con los ahorros en combustible.
Este atractivo económico tiene sus cimientos en decisiones políticas tomadas hace años. En 2010, Uruguay decidió apostar por energías renovables tras un acuerdo multipartidario. Hoy, el 99% de su electricidad proviene de fuentes limpias: agua, viento, biomasa y energía solar. Como el país carece de petróleo y gas propios, dependía críticamente de importarlos. Los autos eléctricos cierran una estrategia coherente: usa tu energía renovable para mover tus autos. El presidente Yamandú Orsi subrayó esto cuando asumió en marzo usando un vehículo eléctrico en la ceremonia.
Para acelerar la adopción, Uruguay eliminó o redujo significativamente los impuestos que aplica a los autos eléctricos, mientras mantiene cargas fiscales muy altas para los de combustión. Ute, la empresa estatal que controla la electricidad, además ofrece tarifas especiales para cargar vehículos eléctricos. Todo esto genera un efecto psicológico poderoso: ver que tus vecinos manejan eléctricos, que funciona bien, que ahorran dinero. Eso convence a otros a hacer el cambio.
Pero el crecimiento exponencial también expone problemas. La red de cargadores públicos va quedando atrás. Uruguay tiene menos de 600 kilómetros entre sus puntos más distantes, así que la "ansiedad de rango" no debería ser el problema, pero los usuarios generan filas en las pocas estaciones disponibles porque preferem cargar las baterías al 100%, aunque técnicamente es ineficiente. Además, nadie sabe qué hacer con las baterías viejas cuando llegan al final de su vida útil. El gobierno acaba de aprobar un decreto para regular su recolección y tratamiento, pero aún está en implementación.
El riesgo más visible está en los precios. Juan Diego Celemín, experto regional, señala que "es un hecho que el mercado en Uruguay va a crecer; la pregunta es cuánto". Un aumento reciente del 5% en las tarifas de carga ya generó críticas, aunque los conductores eléctricos sigan pagando mucho menos que los de gasolina. Si el gobierno reduce los incentivos fiscales o si Ute sube más sus precios, el boom podría desacelerarse abruptamente. Por ahora, Uruguay mantiene su liderazgo con un fenómeno que probablemente no se repita pronto en ningún otro país de la región.
Fuente original: BBC Mundo - Economía