Una palabra clave salvó a seis hermanos perseguidos por disidentes en la selva del Caquetá

Seis hermanos, cinco menores de edad, pasaron tres días escondidos en la selva del Caquetá huyendo de miembros de la disidencia de alias Calarcá. Su padre había sido secuestrado y torturado en una finca de Cartagena del Chairá, pero logró escapar cuando supo que lo iban a asesinar. Una palabra clave comunicada por teléfono entre el padre y su hija de 18 años permitió que soldados de la Fuerza de Despliegue Rápido los localizaran en la madrugada del 30 de marzo antes de que los criminales los encontraran.
La selva del Caquetá se convirtió en refugio y trampa al mismo tiempo para una familia que huía por sus vidas. Tres días bajo la lluvia, sin comida suficiente y con el miedo pegado a la piel. Seis hermanos, cinco de ellos menores, permanecieron escondidos entre la maleza esperando que alguien viniera por ellos. Su historia comenzó cuando el padre fue sacado de su casa en zona rural de Cartagena del Chairá por alias La Morocha, integrante de la estructura Rodrigo Cadete que responde a la disidencia de alias Calarcá.
Durante once días el hombre estuvo retenido en una finca, forzado a trabajar y acusado de un crimen que no cometió. Pero lo peor llegó cuando escuchó a sus captores planeando su muerte. No pensó más. Escapó de noche y logró comunicarse con su familia, pero la decisión fue desgarradora: los niños tendrían que huir solos a la selva mientras él buscaba ayuda. Era la única forma de salvarlos del reclutamiento forzado o de represalias.
Las autoridades actuaron rápido. Un consejo de seguridad extraordinario en Cartagena del Chairá coordinó a la Fuerza Pública, organismos de derechos humanos y entidades civiles. La Fuerza de Despliegue Rápido N° 6 y la Sexta División del Ejército montaron la Operación Magno con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja. Todo estaba contra el reloj: los niños estaban perdidos en Peñas Coloradas, donde alias La Morocha los buscaba desesperadamente para presionar al padre a presentarse y asesinarlo.
Lo crucial fue una comunicación casi de película. Los niños, escondidos en la selva, mantenían contacto telefónico con su papá mediante claves secretas. La hija de 18 años tenía memorizada la palabra clave que el padre transmitía en tiempo real a los soldados. Hacia las ocho de la noche del 30 de marzo, tropas fueron insertadas en la vereda La Ilusión. Tres horas después, en la madrugada, dos jóvenes de 16 años salieron al encuentro de los militares y los guiaron hasta donde estaban sus hermanas menores.
El general Edilberto Cortés, comandante de la Sexta División, explicó en Blu Radio que "Logramos llegar antes que los bandidos; de lo contrario, la historia habría sido diferente". La operación requirió sigilo extremo, apoyo de aviación y trabajo coordinado en condiciones difíciles por el clima. Ahora el Ejército acompaña a la familia con el ICBF y la Defensoría del Pueblo para decidir su futuro, pues quedarse en la región significa seguir en peligro.
Detrás de este drama está Diana Milena Agudelo Salazar, alias La Morocha, una de las cabecillas más importantes de la estructura Rodrigo Cadete. Desde 2018 ha escalado dentro del grupo armado, pasando de tareas logísticas a manejar finanzas ilegales. Controla extorsiones en municipios como Cartagena del Chairá, Montañita, El Doncello y El Paujil. También coordina presión directa sobre civiles, intimidación electoral y operaciones de búsqueda de objetivos. Tiene orden de captura por terrorismo, homicidio agravado, extorsión y secuestro.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



