ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Gobierno rechazó fracking avanzado y ahora importa gas: la deuda energética del país

Fuente: Las Noticias Cartagena

Colombia enfrenta escasez de gas desde diciembre de 2024 que obligó a importaciones, mientras el gobierno descartó explorar yacimientos no convencionales mediante fracking por razones ideológicas. La tecnología ha evolucionado significativamente hacia prácticas más limpias y precisas, algo que incluso México reconoció recientemente al cambiar su postura. Los expertos señalan que esta decisión costó al país soberanía energética y mayores opciones productivas.

El gobierno Petro y sus aliados del Pacto histórico se defienden de las críticas sobre la escasez de gas que ha obligado a importar combustible desde diciembre de 2024, argumentando que la caída del 50% en las reservas probadas en los últimos quince años no es responsabilidad suya. Tienen un punto cuando hablan de esa herencia, pero el analista Amylkar D. Acosta M plantea una pregunta incómoda: ¿cuál es entonces el rol que le corresponde a este gobierno en la crisis actual?

Según Acosta, el primer problema fue descartar la firma de nuevos contratos de exploración y explotación sabiendo que las reservas venían bajando. Pero hay más. El gobierno apagó los proyectos piloto que evaluaban técnicamente si el fracking era viable en Colombia para explotar yacimientos no convencionales con alto potencial. Eso se hizo, dice, por razones puramente ideológicas, mientras promovía proyectos para prohibir la técnica sin antes terminar esa evaluación científica.

Lo curioso es que muchas críticas al fracking se basan en versiones antiguas de la tecnología. La técnica ha evolucionado dramáticamente hasta lo que hoy se conoce como fracking 6.0, mucho menos impactante ambientalmente. Esta nueva generación incorpora inteligencia artificial y monitoreo sísmico en tiempo real para perforar con precisión, reduce el número de pozos necesarios y disminuye la huella superficial. Reutiliza y recicla las aguas de producción sin competir por acuíferos, usa fluidos biodegradables menos tóxicos y arenas sintéticas de menor impacto.

Los equipos modernos reemplazaron el diésel por electricidad de fuentes renovables cuando es posible, bajando emisiones de gases de efecto invernadero. Se mejoró el sellamiento de pozos para minimizar filtraciones y hay un control estricto de emisiones de metano. Incluso la inteligencia artificial analiza en tiempo real variables como presión y comportamiento de fluidos para optimizar operaciones, reduciendo consumo de agua por barril producido.

El contraste es notable cuando se miran las emisiones reales. En el Permian texano, donde Ecopetrol trabaja con OXY usando fracking, se emiten 8 kilogramos de CO2 por barril extraído. En cambio, en campos colombianos con yacimientos convencionales que no usan esta técnica, la emisión es de 64 kilogramos por barril: ocho veces más.

Incluso México, un país con postura similar a la colombiana, cambió de rumbo. La Presidenta Claudia Sheinbaum dio un giro de 180 grados en abril pasado y defendió el uso de tecnologías para la extracción de gas no convencional mediante fracking. "Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional. Son nuevas tecnologías de explotación con menores impactos ambientales que nos abren la posibilidad de utilizar ese gas", dijo Sheinbaum, reconociendo la diferencia entre las tecnologías antiguas y las actuales.

La lección que deja este análisis es incómoda para las políticas energéticas actuales en Colombia: los principios ideológicos necesitan equilibrarse con la realidad técnica y las necesidades del país. Mientras otros naciones reconocen el potencial de tecnologías mejoradas, Colombia sigue importando gas y perdiendo la oportunidad de fortalecer su independencia energética.

Fuente original: Las Noticias Cartagena

Noticias relacionadas