Una foto de un celular redescubrió especie perdida: cómo el 'big data' cambió la ciencia en Colombia

La comadreja colombiana, desaparecida del registro científico durante 40 años, reaparece gracias a una fotografía de un ciudadano publicada en internet. Este hallazgo ejemplifica cómo plataformas digitales y bases de datos masivas están revolucionando la investigación científica en Colombia, pasando de 4 millones a 40 millones de registros de especies en menos de una década. La clave está en que cualquier persona con un celular puede ahora contribuir a la ciencia, siempre que sus observaciones pasen por expertos que validen la información.
Una foto tomada con celular en Dagua, Valle del Cauca, acaba de resolver un misterio que llevabanios cuarenta años sin resolver: dónde estaba la comadreja colombiana. Durante casi cuatro décadas, los científicos solo conocían esta especie a través de restos disecados guardados en museos. Nadie había podido confirmar que siguiera viva en la naturaleza. Hasta que un aficionado subió su fotografía a iNaturalist, una plataforma donde cualquiera puede compartir hallazgos de fauna y flora. Esa imagen se convirtió en la única evidencia del animal en todo este siglo.
Pero aquí está lo interesante: esto no fue accidente. Fue el resultado de un cambio profundo en cómo hacemos ciencia. Colombia pasó de depender de expediciones costosas de científicos a contar con millones de ciudadanos como colaboradores. Hoy, casi dos de cada tres datos sobre biodiversidad que tiene el país vienen de gente común compartiendo lo que ve en su entorno. Los números lo dicen todo: en 2016 había 4,18 millones de registros de especies en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia. Nueve años después, en 2025, esa cifra alcanzó 40 millones. Es decir, diez veces más información en menos de una década.
"Diferentes herramientas como iNaturalist nos permiten empezar a recopilar información de una manera sencilla, desde el teléfono, y entender qué es lo que pasa en nuestro entorno en temas de flora y fauna", explica Vanessa Guzmán, gerente de Sostenibilidad de Esri Colombia. Lo que pasó es que la tecnología convirtió al ciudadano corriente en un científico ciudadano. Ya no solo observamos, sino que participamos activamente en descubrir cómo es nuestro planeta.
Sin embargo, tomar fotografías no es suficiente. Para que una observación tenga peso científico real, debe pasar por filtros de control de calidad. Los expertos revisan cada imagen, la comparan con colecciones de referencia, verifican patrones geográficos y contrastan con registros históricos. Solo así la comadreja de Dagua pudo confirmarse como una especie genuina y ubicarse en el mapa después de 40 años. Este mismo sistema permitió identificar una nueva orquídea, la Pleurothallis maitamae, en los páramos de Sonsón, Antioquia.
Lo revolucionario ahora es que esos millones de datos no viven aislados en computadores de universidades. Están conectados en sistemas que dialogan entre sí. Colombia exporta sus registros al GBIF, una base de datos global de biodiversidad con más de 3.100 millones de registros. "Cuando la gente dice 'descargué datos de GBIF', también está descargando datos del SiB Colombia", explica Ricardo Ortíz, responsable de GBIF para Colombia. Los investigadores, autoridades ambientales e incluso empresas pueden ahora usar esta información para evaluar riesgos, planificar proyectos y entender cómo cambia la naturaleza.
Desde la perspectiva práctica, esto ahorra tiempo brutal. Ortíz señala que en proyectos de análisis de datos normalmente entre el 70 y el 80 por ciento del tiempo se gasta conseguiendo y organizando la información. Los sistemas conectados eliminan esa carga y permiten enfocarse en lo que realmente importa: los hallazgos. Lo que viene es aún más potente. "No se trata solo de tener datos, sino de contar con información estructurada, georreferenciada y respaldada por instituciones científicas reconocidas", afirma Guzmán. El próximo paso es integrar inteligencia artificial que identifique patrones automáticamente y genere alertas en tiempo real. "Los datos ya cualquier persona los puede recopilar y compartir. Esa es la ventaja de la tecnología", remata Guzmán.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología