Un faisán nacido en España viaja a Vietnam para salvar su especie del borde de la extinción

Una hembra de faisán de Edwards criada en Málaga fue trasladada a Vietnam como parte de un programa internacional de conservación. La especie está catalogada en peligro crítico y no se ha registrado en libertad hace más de veinte años. El plan busca que el ave se reproduzca en centros controlados para eventualmente reintroducirse en los bosques vietnamitas.
Un ejemplar de faisán de Edwards nacido hace dos años en Bioparc Fuengirola, en Málaga, comenzó un viaje especial hacia Vietnam. Su destino no es un zoológico, sino participar en uno de los esfuerzos más ambiciosos para traer de vuelta a la vida silvestre una de las aves más amenazadas del planeta. Este viaje es parte de una estrategia internacional coordinada para recuperar una especie que desapareció de los registros confiables en libertad hace más de dos décadas.
El faisán de Edwards, identificado científicamente como Lophura edwardsi, está clasificado en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Su extinción en la naturaleza fue causada por la caza ilegal, la destrucción de sus bosques natales en Vietnam Central y los impactos de los conflictos armados. Hoy, la única esperanza para la especie reside en los ejemplares que viven en cautiverio en diferentes partes del mundo, como el que nació en esta instalación malagueña.
Antes de llegar a Vietnam, la faisana fue trasladada a Alemania, donde pasó por un período de cuarentena en las instalaciones de TerraPark. Durante ese tiempo, especialistas realizaron estudios genéticos y evaluaciones de comportamiento para asegurar que el ave estaba lista para su siguiente fase. Una vez superados todos estos controles, se integró al grupo de aves enviadas a un centro de conservación vietnamita.
El faisán de Edwards es un ave de tamaño mediano que mide entre 58 y 67 centímetros. Los machos llaman la atención por su plumaje azul oscuro con reflejos verdosos, una cresta blanca curvada hacia atrás y manchas de piel roja alrededor de los ojos. Las hembras tienen un aspecto más discreto, con colores marrones que les ayudan a camuflarse en el suelo del bosque. Ambos sexos se alimentan de semillas, frutos, hojas e insectos que encuentran removiendo el suelo con sus garras.
El plan no contempla liberar las aves de inmediato en la naturaleza. Por el contrario, permanecerán en áreas controladas dentro de su hábitat natural, donde podrán reproducirse bajo supervisión. Solo las futuras generaciones nacidas en esas reservas serán consideradas para regresar progresivamente a los bosques protegidos de Vietnam Central. Bioparc Fuengirola mantiene una población de faisanes con diversidad genética como parte de esta red internacional, y los dos polluelos nacidos en el recinto en 2023, entre ellos esta hembra enviada a Vietnam, forman parte del esfuerzo conjunto.
El éxito de este proyecto dependerá de dos factores clave: que las aves logren reproducirse exitosamente en las instalaciones vietnamitas y que se protejan efectivamente los bosques donde históricamente vivió esta especie. Si ambas condiciones se cumplen, después de más de veinte años sin ejemplares en libertad, las próximas generaciones podrían ser las primeras en volver a volar en los cielos de Vietnam.
Fuente original: El Tiempo - Vida