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Un chip revolucionario devolvió la vista a 27 personas ciegas: así funciona este avance de 2025

Fuente: El Colombiano - Tendencias
Un chip revolucionario devolvió la vista a 27 personas ciegas: así funciona este avance de 2025
Imagen: El Colombiano - Tendencias Ver artículo original

Un implante ocular llamado Prima permitió que 27 personas recuperaran la capacidad de leer después de perder la vista por degeneración macular, una enfermedad incurable que afecta a 200 millones de personas en el mundo. El chip inalámbrico, del grosor de una hebra de cabello, funciona junto con unas gafas especiales que capturan imágenes y las convierten en señales eléctricas que el cerebro interpreta. Aunque la tecnología aún necesita aprobaciones regulatorias antes de llegar a los consultorios, los investigadores ya trabajan en mejoras para 2026 y en su expansión a otras enfermedades visuales.

Un avance científico que promete transformar la vida de millones de personas marcó el cierre de 2025: un implante ocular que permitió que 27 personas ciegas volvieran a leer. Aunque este logro tardará varios años en llegar de manera generalizada a los consultorios, representa la primera vez que una prótesis logra devolver visión funcional a pacientes con una forma incurable de ceguera. Los resultados fueron publicados en octubre en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine y ya han inspirado nuevos estudios para 2026.

Daniel Palanker, profesor de oftalmología en la Universidad de Stanford, lideró la investigación que da forma a este proyecto llamado Prima. El científico, doctor en Física Aplicada, explica que la solución apunta a la degeneración macular, una enfermedad que destruye la visión central necesaria para leer y reconocer rostros. "La mácula es el centro de la retina, y la retina es la capa más interna del ojo, donde llega toda la luz. La córnea y el cristalino permiten el paso de la luz hasta la retina, que es la encargada de recibirla y enviarla al nervio óptico para que llegue al cerebro y así podamos ver. La mácula es la que nos da la capacidad de percibir colores y nitidez, y es precisamente la que se ve afectada en esta enfermedad", detalla Andrea Hoyos, oftalmóloga especialista en retina.

El desafío es enorme: actualmente hay 200 millones de personas con degeneración macular en el mundo, principalmente mayores de 60 años. Se proyecta que para 2040 esta cifra ascienda a 288 millones. Hasta ahora, no existe cura para esta enfermedad. El sistema Prima ofrece una alternativa esperanzadora. Un diminuto chip inalámbrico se implanta en la parte posterior del ojo, mientras que unas gafas de alta tecnología equipadas con una cámara capturan las imágenes y las envían mediante luz infrarroja al chip. Este las convierte en estimulación eléctrica, haciendo el trabajo que antes realizaban los fotorreceptores dañados, aquellas células encargadas de detectar la luz y transformarla en señales que el cerebro interpreta como imágenes.

La historia de Prima comenzó hace más de veinte años. "La idea de una prótesis retinal basada en una matriz fotovoltaica –es decir, un implante inalámbrico alimentado por luz– surgió en 2005, hace unos 20 años", cuenta Palanker. Pasaron siete años construyendo prototipos y probándolos primero en el laboratorio y luego en animales. Para 2013, los resultados eran convincentes. Una compañía francesa llamada Pixium Vision licenció la tecnología y comenzó a llevarla a ensayos clínicos con pacientes. Los primeros cinco fueron reclutados en 2018 en París, y durante cinco años mostraron mejoras muy positivas. Esto permitió avanzar a una segunda fase más ambiciosa: 38 pacientes mayores de 60 años de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos fueron sometidos al procedimiento.

La cirugía para implantar el chip dura aproximadamente 80 minutos. "En esta cirugía lo que hacemos es remover el vítreo de enfrente de la retina, luego inyectamos fluido debajo de la retina y esto la levanta. Después hacemos un pequeño corte en la retina periférica para poder inyectar el chip debajo de la retina. Lo deslizas hacia ese punto ciego justo en el medio de la mácula. Y la retina se vuelve a adherir inyectando un fluido pesado, conocido técnicamente como fluorocarbono", explica Palanker. Después de la cirugía, los pacientes debían esperar entre cuatro y cinco semanas antes de poder usar las gafas, y luego necesitaban varios meses de entrenamiento. De los 32 participantes que completaron el año de seguimiento, 27 lograron volver a leer. El chip tiene solo 30 micras de grosor, más delgado que una hebra de cabello humano.

Durante el ensayo, los pacientes utilizaron el implante para actividades cotidianas: leer libros, leer etiquetas de alimentos, entender letreros del metro. Sheila Irvine, una mujer británica, recuperó la capacidad de leer, su pasatiempo favorito. Alice Charton, una profesora retirada en París, puede nuevamente hacer lo que enseñó durante toda su vida. "Otro paciente con el que hablé recientemente es un arquitecto de Italia, y ha vuelto a trabajar gracias a nuestro sistema. Entonces, nos contó que está usando AutoCAD, un software de arquitectura, y que ahora cuando mira la pantalla del computador puede ver sus diseños. En este momento está trabajando en los ajustes finales de una iglesia en Roma, entonces eso es increíble", relata Palanker.

Aunque existen otros intentos previos de crear prótesis oculares, ninguno logró una visión funcional. Implantes como Argus de Second Sight y Alpha IMS de Retina Implant AG solo permitían que los pacientes percibieran luz, sin poder ver formas reales. Prima es diferente porque proporciona una visión utilizable. Palanker y su equipo no se detienen aquí. Una limitación actual es que el chip solo ofrece visión en blanco y negro, útil para leer pero no para ver colores. "Queremos explorar la visión en escala de grises y las características de escenas normales como el reconocimiento facial, que es muy importante para las interacciones sociales de los pacientes. Quieren ver caras. Y para eso, realizaremos un ensayo sobre su percepción de escala de grises y software para optimizar la representación de rostros. Eso se hará con los pacientes existentes", anuncia.

Para 2026, además de mejorar Prima, Palanker planea probar si el chip funciona en pacientes con retinitis pigmentosa, otra enfermedad hereditaria que causa ceguera gradual y afecta a una de cada 4.000 personas. Mientras tanto, continúan los trámites para obtener aprobación regulatoria. "Si funciona en un ensayo pequeño de viabilidad, probablemente tendremos que realizar uno más grande para probar su uso en la retinitis pigmentosa. Además, para lograr la aprobación en otros países, como Estados Unidos, será necesario tratar a algunos pacientes allí, ya que no aceptarán únicamente datos europeos y querrán contar también con evidencia generada en EE. UU. Aún no sabemos cuántos pacientes se requerirán; eso se está negociando actualmente con la FDA, pero es un proceso que ya está en marcha", explica.

Palanker se muestra optimista respecto a la llegada de Prima a Latinoamérica. Espera que el implante tenga una adopción similar a la del implante coclear, tecnología desarrollada hace cuarenta años que hoy permite que personas sordas escuchen en todo el mundo. Con una población mundial envejeciendo r

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