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Un año después del deslizamiento en Granizal: la comunidad sigue entre el dolor y la incertidumbre

Fuente: Telemedellín

El 24 de junio de 2025, un deslizamiento en Granizal cobró 27 vidas y destruyó más de 20 viviendas cuando 70 mil metros cúbicos de tierra bajaron por la ladera. Un año después, muchos pobladores han intentado reconstruir sus casas pese al riesgo permanente, mientras enfrentan desprendimientos frecuentes y la falta de soluciones estructurales que garanticen su seguridad.

Granizal no ha podido olvidar. Doce meses después de la madrugada del 24 de junio de 2025, cuando la tierra se desplomó sobre esta comunidad de La Ladera de Bello, los vecinos cargan aún con las marcas de una tragedia que cambió para siempre la historia de Antioquia. Ese día, más de 70 mil metros cúbicos de material descendieron por la montaña, sepultando 21 viviendas y arrebatando la vida de 27 personas mientras dormían.

Esmeralda Ulcué, quien vive en el sector, recuerda esos momentos con angustia. "Fue muy difícil, porque muchos niños con lo que estaban llegaron a las calles incluso niños llenos de barro transitando por las calles de la vereda con lo que tenían puesto, así salieron, no tenían a veces ni abrigo, Fueron momentos muy difíciles para comunidad y para las personas que quedaron sin casa y sin hogar", expresó.

La magnitud del desastre solo se hizo evidente cuando salió el sol. Las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de 200 casas más alrededor de la zona afectada. Pero para muchos de los damnificados, marcharse no era una opción real. La falta de dinero y de alternativas de vivienda los obligó a quedarse o a regresar. Así, entre escombros y con el riesgo latente, muchos han intentado reconstruir lo que la tierra se llevó.

Mónica Valencia León vivió en carne propia la urgencia de escapar. "Tuve que salir corriendo con mi niño a las tres de la mañana montaña arriba esquivando la avalancha la avalancha se llevó prácticamente en mi casa no la perdí del todo, pero definitivamente no puedo estar allí", contó. Su relato es apenas uno de tantos que cicatrizan lentamente en Granizal.

Hoy, un año después, los desprendimientos de material siguen siendo frecuentes en la zona. Las alarmas de emergencia se activan regularmente, recordándole a los habitantes que el peligro no ha desaparecido. Mientras guardan luto por quienes murieron, la comunidad reclama a las autoridades soluciones que vayan más allá de la emergencia inmediata: obras de contención, reasentamiento seguro, o al menos medidas que reduzcan el riesgo para quienes siguen viviendo en esta ladera que no deja de amenazar.

Fuente original: Telemedellín

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