Un año de papado: León XIV consolida su misión de paz frente a guerras, migración e inteligencia artificial

Robert Francis Prevost cumple su primer año como Papa número 267 enfocando su pontificado en la construcción de diálogos para la paz, la atención a los vulnerables y la unidad eclesial. Su postura pacifista lo ha llevado a tensiones con el gobierno estadounidense, particularmente con el presidente Trump. Ahora prepara una encíclica sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial, retomando el legado del papa León XIII sobre doctrina social.
Al conmemorar su primer año de elección, el Papa León XIV ha perfilado un pontificado centrado en lo que literalmente significa su título: pontífex, o constructor de puentes. En este caso, puentes de diálogo para alcanzar la paz, de unidad eclesial y de práctica de la caridad cristiana hacia quienes más lo necesitan.
Robert Francis Prevost, estadounidense de origen y primer Papa de esa nacionalidad, ha priorizado desde el inicio recordar al mundo que la fe requiere acciones concretas. Poco después de su elección realizó visitas pastorales a lugares de marginación, como su primer aniversario el 8 de mayo de 2025, cuando viajó a Pompeya y Nápoles para encontrarse con personas en situación de desamparo atendidas en centros caritativos. También publicó su primera exhortación apostólica, Dilexi te, el 4 de octubre, documento heredado de su antecesor Francisco pero que enriquecería con reflexiones propias sobre el vínculo entre el amor de Cristo y la llamada a acercarse a los pobres.
El clamor por la paz ha sido el hilo conductor de casi todos sus mensajes. Desde su primer saludo tras la elección pronunció "¡La paz esté con todos ustedes!" y desde entonces ha insistido en un mensaje claro: "Nunca más la guerra". Durante una vigilia de oración por la paz el pasado 11 de abril sentenció con contundencia "¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!". Esta posición lo llevó a alzar la voz cuando el presidente Donald Trump afirmó en redes sociales que la "civilización entera" iraní moriría, una declaración que León XIV calificó como "inaceptable". Trump respondió atacando personalmente al pontífice, calificándolo de "débil en materia de crimen" y "terrible para la política exterior". Expertos en relaciones internacionales señalaron que era sin precedentes que un presidente estadounidense atacara de esta forma al Papa como figura.
Ante las críticas mordaces, León XIV ha respondido con claridad: su misión es ser un pastor, no un político, y su deber moral es pronunciarse contra la guerra conforme al mensaje evangélico. "No tengo miedo, ni de la administración Trump ni de hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio", declaró durante su gira por África. El Papa ha abierto las puertas del Vaticano como posible sede de negociaciones entre Rusia y Ucrania, ha recibido en tres oportunidades al presidente ucraniano Volodímir Zelenski y se ha reunido con el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio para cultivar diálogos que busquen el camino de la paz.
Siguiendo la tradición de la enseñanza social de la Iglesia, León XIV eligió su nombre honrando al papa León XIII, quien a finales del siglo diecinueve publicó la histórica encíclica Rerum novarum sobre la situación de los obreros. Hoy, enfrentando otra gran transformación industrial, el nuevo Papa se propone responder a los desafíos de la inteligencia artificial. Se espera que esta semana firme su segunda encíclica titulada Magnifica humanitas, centrada en las cuestiones éticas, sociales y antropológicas que derivan del desarrollo de la inteligencia artificial y su impacto en la dignidad humana, la justicia y el trabajo.
Su talante misionero también se refleja en especial atención a la población migrante, causa que él conoce desde su propia experiencia: "mi propia historia es la de un ciudadano, descendiente de inmigrantes, que a su vez ha emigrado", declaró a los embajadores ante la Santa Sede. Este pontificado, apenas en sus primeros pasos, parece estar trazando un camino hacia un nuevo humanismo pacificador, solidario con los vulnerables y atento a los retos globales de nuestro tiempo.
Fuente original: El Tiempo - Vida