Un anciano de Popayán murió esperando un tratamiento que los juzgados ya le habían ordenado a Nueva EPS

Silvio Perafán, de 86 años, falleció el 30 de marzo después de tres meses hospitalizado esperando un implante cardíaco que le habían negado. A pesar de que un juzgado falló a su favor en diciembre de 2025 y ordenó a Nueva EPS garantizar su tratamiento, la aseguradora nunca cumplió. Su caso se suma a otras muertes de pacientes de la EPS que murieron sin recibir medicamentos esenciales, mientras la entidad atraviesa una crisis financiera que pone en riesgo a más de 11 millones de afiliados.
Silvio Perafán tenía 86 años y llevaba sus medicinas y citas médicas con Nueva EPS, la aseguradora más grande del país. El 30 de marzo se fue para siempre, en una cama de hospital en Popayán, esperando por un tratamiento que nunca llegó. Su historia es una de tantas que ahora muestran la profundidad de la crisis que vive el sistema de salud colombiano.
Todo comenzó cuando los médicos del Hospital Universitario San José en Popayán detectaron una enfermedad del corazón que requería un implante especial. Era enero, y según informó su familia a Blu Radio, los doctores lo remitieron a un especialista en electrofisiología para que le pusieran un dispositivo que regulara el ritmo cardíaco. Pero Nueva EPS no lo autorizó. La familia no se quedó quieta. Interpusieron una tutela el 16 de diciembre de 2025, y el 31 de diciembre un juzgado falló a su favor, ordenándole a la EPS que garantizara de manera integral el tratamiento. Las palabras estaban claras en la sentencia. Aun así, nada pasó.
Pasaron tres meses de espera en la cama del hospital. Silvio permaneció allí mientras su cuerpo se deterioraba lentamente. El centro médico hizo todo lo posible para mantenerlo estable, pero sin el dispositivo que necesitaba era imposible controlar su enfermedad. Otros órganos empezaron a fallar: los riñones, los pulmones. La familia llegó hasta la Superintendencia de Salud, presentó un incidente de desacato ante el Tribunal Superior de Popayán, incluso vincularon a directivos de la red prestadora y la EPS como responsables. Pero las órdenes judiciales nunca se cumplieron. Dice su familia que hubo sanciones contra funcionarios, pero nunca se hicieron efectivas.
El 30 de marzo, Silvio Perafán murió. Ya era demasiado tarde para cumplir lo que un juez había ordenado meses antes. Sus familiares quedaron con la certeza de que esa espera fue totalmente injustificada, que hubo tiempo y sentencias, pero no voluntad de actuar.
Este no es un caso aislado. El niño Kevin Arley Acosta Pico murió el 13 de febrero por hemofilia, sin que Nueva EPS le entregara el medicamento vital que necesitaba. Javier Pinzón Sandoval, de 20 años, falleció el 14 de marzo por leucemia linfoblástica aguda después de esperar desde octubre de 2025 a que su aseguradora le diera el medicamento. Todos ellos pasaron sus últimos días esperando.
Nueva EPS no ha presentado sus estados financieros desde 2024, lo que significa que nadie sabe realmente cuál es su situación económica real. Lo que sí se sabe es que atiende a más de 11 millones de personas en Colombia y que, según la organización Así Vamos en Salud, representa un riesgo grave para la estabilidad del sector de salud en el país. Tan grave es la situación que la aseguradora ni siquiera envió la información necesaria para que el Ministerio de Salud calculara la unidad de pago por capitación de 2026, que son los recursos con los que se paga la atención de los afiliados. Eso significa que una entidad que concentra el 22 por ciento de toda la población asegurada del país desapareció de los cálculos del sistema.
Mientras la Nueva EPS no resuelva su crisis, pacientes como Silvio, Kevin y Javier seguirán muriendo esperando medicamentos y tratamientos que el sistema les debe.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



