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Ucrania congela esperma de soldados para combatir crisis demográfica causada por la guerra

Fuente: BBC Mundo - Economía
Ucrania congela esperma de soldados para combatir crisis demográfica causada por la guerra
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Ucrania financió un programa para que soldados en combate congelen su esperma o sus óvulos de forma gratuita, una medida que busca proteger el futuro reproductivo de quienes arriesgan sus vidas. La iniciativa responde a una crisis demográfica que se ha agravado por las muertes en la guerra con Rusia y la emigración masiva. Aunque la ley ha tenido ajustes tras casos como el de una viuda que no pudo usar los óvulos congelados de su esposo, actualmente permite preservar las muestras hasta tres años después de la muerte del soldado.

En Ucrania existe una realidad que muchos países no enfrentan: jóvenes hombres en edad productiva están muriendo en el frente, lo que amenaza el futuro demográfico del país. Por eso el gobierno decidió financiar un programa que permite a los soldados congelar sus óvulos o esperma sin costo alguno. No es un acto de ciencia ficción, sino una medida pragmática contra una crisis que ya existía pero que la invasión rusa ha profundizado.

Maxim, soldado de 35 años de la Guardia Nacional ucraniana, explica así la situación: "Nuestros hombres están muriendo. El acervo genético ucraniano está muriendo. Esto se trata de la supervivencia de nuestra nación". Él congeló una muestra de esperma cuando estuvo de licencia, en parte porque su esposa lo animó. Aunque la técnica se llama criopreservación, lo que significa es simple: guardar esperma u óvulos en tanques con temperaturas muy bajas para usarlos después. Si Maxim muere en combate, su esposa podrá usar esa muestra para tener el hijo que ambos quieren. Pero como él mismo explica, la urgencia va más allá del riesgo inmediato de muerte. El estrés constante, los drones rusos merodeando a cualquier distancia y las noches de insomnio afectan la salud sexual y reproductiva de los soldados. "Eso significa estrés y tiene un impacto: tu deseo sexual disminuye", señala.

Lo que comenzó como una iniciativa privada de clínicas de fertilidad en 2022 se convirtió al año siguiente en política de Estado. La parlamentaria Oksana Dmitrieva, que ayudó a escribir la ley, lo resume así: "Nuestros soldados están defendiendo nuestro futuro pero tal vez pierdan el propio, así que queremos darles esa oportunidad". Sin embargo, el programa no fue perfecto desde el inicio. Un caso devastador expuso sus fallas: la viuda de un soldado fue rechazada cuando intentó usar el esperma congelado de su esposo para tener un hijo. La ley originalmente exigía destruir las muestras si el donante moría. Tras este incidente y otros reclamos, la legislación fue modificada para que todas las muestras se preserven hasta tres años después de la muerte del soldado, permitiendo que sus parejas las usen con consentimiento escrito.

El Centro de Medicina Reproductiva de Kyiv almacena actualmente estas muestras en tanques gigantes que se abren con un vapor que parece hielo seco. Pero el número de soldados inscritos ha sido pequeño: solo una docena en enero cuando comenzó oficialmente el programa. La directora, Oksana Holikova, tiene esperanzas de que más soldados se animen a participar conforme se difunda la iniciativa. Lo que la clínica observa es preocupante: el número de embarazadas que atiende se ha reducido a la mitad desde que comenzó la guerra. Alrededor del 60 por ciento de sus pacientes toman antidepresivos. Las mujeres reportan lo que los especialistas llaman "síndrome de la vida detenida": decisiones cruciales como tener un hijo están en pausa porque tienen miedo de estar embarazadas durante los bombardeos.

El caso de Katerina Malyshko ilustra el costo humano real de esta crisis. Ella y su esposo Vitaly llevaban tiempo intentando tener un hijo naturalmente cuando congelaron tres embriones en la clínica. Vitaly murió por el impacto directo de una bomba guiada rusa. Cuando Katerina pidió continuar el tratamiento con los embriones congelados, le negaron el permiso. "Lo almacenarán, pero no podía usarlo", explica. Tuvo que recurrir a los tribunales y solo después de seis meses un juez falló a su favor. "Leí la sentencia y me senté a llorar. Porque era nuestra familia. Habíamos esperado demasiado y habíamos pasado por tanto", recuerda. Ahora Katerina no se siente lista para intentar quedar embarazada, pero sí quiere que exista la opción cuando supere el trauma. "Creo que los hijos de los soldados que han muerto deberían tener la oportunidad de vivir. Tienen derecho a vivir en el país por el que murieron sus padres", señala.

Lo que queda claro es que Ucrania necesita estos niños tanto como sus ciudadanos necesitan esperanza. Millones de personas, especialmente mujeres, han abandonado el país buscando refugio y muchas siguen fuera porque la vida no mejora. La guerra ha matado a jóvenes en edad productiva. La solución biológica del esperma congelado es apenas un parche en una herida mucho más profunda. Pero como dice Maxim desde el frente: "Por eso lo hice, y es muy bueno. Porque quizás mañana ya no esté. Pero mi esposa tendrá mi esperma y podrá usarlo. Es una cosa menos de la que preocuparme".

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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