Ucrania ataca puertos petroleros rusos para frenar ganancias de Moscú por la crisis del Medio Oriente

Ucrania intensifica ataques con drones a terminales petroleras rusas en el mar Báltico, especialmente los puertos de Primorsk y Ust-Luga, que concentran el 30% de la capacidad exportadora de petróleo ruso. La estrategia busca evitar que Rusia se beneficie del alza de precios provocada por la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, algunos aliados europeos han pedido a Kiev moderar estos ataques por temor al impacto en los precios globales del crudo.
Los ucranianos han encontrado un nuevo blanco que duele donde más le importa a Rusia. Cuatro veces en menos de una semana, drones atacaron las instalaciones petroleras rusas en el mar Báltico. El martes 31 de marzo, el gobernador de la región de Leningrado confirmó que el puerto de Ust-Luga había sido dañado nuevamente. Se trata de infraestructuras de importancia crítica: solo estas dos terminales del Báltico, Primorsk y Ust-Luga, representan cerca del 30% de toda la capacidad de exportación de petróleo ruso.
La campaña no es nueva. Ucrania lleva casi un año y medio atacando infraestructuras energéticas rusas con drones y misiles. Lo que cambió es que ahora tiene la capacidad tecnológica para alcanzar objetivos más lejanos. "Son los ataques más perjudiciales para las exportaciones rusas de petróleo desde el inicio de la guerra de invasión a gran escala en 2022", afirmó Boris Aronshtein, analista del sector energético ruso entrevistado por Radio Free Europe.
El timing es estratégico. La demanda de petróleo ruso ha aumentado considerablemente debido a los conflictos en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Estados Unidos concedió incluso una autorización temporal que permite a Rusia vender parte de su petróleo en este contexto, ofreciéndole posibilidades de ganancia. Ucrania busca sabotear precisamente esto: golpear la máquina financiera rusa justo cuando Moscú podría beneficiarse de la crisis global. Con armas relativamente baratas como los drones, logra infligir daño económico severo.
Pero la estrategia tiene un lado riesgado. El presidente Zelenski admitió que algunos países europeos, sin nombrarlos, le han pedido que reduzca la intensidad de estos ataques. La razón es simple: aunque Europa no compre petróleo ruso directamente, en un mercado mundial la disminución de oferta presiona al alza los precios para todos. Algunos aliados occidentales temen que mantener la presión sobre las exportaciones rusas tenga un costo político y económico que Kiev podría pagar con menos apoyo.
El dilema está planteado. Para realmente paralizar las exportaciones de hidrocarburos, Ucrania tendría que golpear con más fuerza y persistencia. Pero esto podría intensificar la presión diplomática de sus socios europeos. El puerto de Primorsk ya ha reanudado parte de sus operaciones, lo que muestra la capacidad rusa para recuperarse. Mientras tanto, Kiev intenta mantener el equilibrio: golpear lo suficiente como para debilitar la economía de guerra de Moscú, pero no tanto como para perder el respaldo occidental que necesita para sobrevivir.
Fuente original: France 24 - Europa



