Trump y Teherán hablan idiomas distintos: la diplomacia atrapada entre amenazas militares y desmentidos

Donald Trump insiste en que hay negociaciones productivas con Irán para terminar la guerra, pero Teherán rechaza categóricamente que existan diálogos formales. Mientras Washington presiona con un plan de 15 puntos y envía más tropas a Medio Oriente, Irán refuerza su control del estratégico estrecho de Ormuz. Pakistán emerge como posible mediador, aunque los desacuerdos sobre cuestiones nucleares, misiles y grupos armados parecen irreconciliables.
La diplomacia entre Estados Unidos e Irán está atrapada en un laberinto de versiones contradictorias que refleja el abismo entre ambas naciones. Mientras el presidente Trump asegura que los líderes iraníes están "rogando" llegar a un acuerdo y ha hablado de negociaciones "productivas", desde Teherán responden con rotundos desmentidos. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, fue claro al afirmar que aunque se han intercambiado mensajes a través de intermediarios, estos no constituyen "ni un diálogo, ni una negociación, ni nada por el estilo". Incluso el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha denunciado el uso de "noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros" de Estados Unidos e Israel.
Lo curioso es que Trump mantiene esta narrativa de avances mientras simultáneamente intensifica la presión militar. Estados Unidos ha enviado marines y tropas aerotransportadas a Medio Oriente, tiene sobre la mesa un plan de paz de 15 puntos y, al mismo tiempo, amenaza con ataques más fuertes si no hay progreso. Según Lucas Lorenzo Montero, especialista en Relaciones Internacionales entrevistado por France 24, estas declaraciones reflejan más bien una reacción a la presión interna estadounidense. Como explica: "La crisis generada por los hechos del estrecho de Ormuz lleva al Gobierno de Estados Unidos a una presión muy fuerte con respecto a los valores propios que está teniendo el combustible y los mercados estaban pidiendo un indicador de una posible tendencia más a dar una pérdida de actividades o al menos un acercamiento a unas conversaciones".
El plan de paz estadounidense, según detalles publicados, incluye exigencias que Irán rechaza de plano: el fin de su programa nuclear, el cese de su programa de misiles balísticos y la conclusión de su apoyo a grupos como los hutíes en Yemen y Hezbolá en el Líbano. A cambio se ofrecería alivio de sanciones y control compartido del estrecho de Ormuz. Pero aquí emerge otro obstáculo: Trump también demanda que Estados Unidos retire el uranio enriquecido de Irán, algo que Teherán ha rechazado repetidamente, insistiendo en su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos.
Pakistán ha comenzado a jugar un papel inesperado. Según Reuters, Islamabad mantiene canales directos con ambas partes en momentos en que la mayoría de países carece de ellos. El país asiático ya ha participado en el intercambio de mensajes y su primer ministro, Shehbaz Sharif, confirmó una oferta de conversaciones. Se espera que posibles reuniones en Islamabad puedan incluir al vicepresidente estadounidense JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kushner.
Sin embargo, los analistas son escépticos. Montero señala que "ninguna de las dos partes se expresan con ganas de tener realmente una negociación seria, en base al menos lo que reclaman cada parte, porque es impagable por el otro". Irán mantiene una posición relativamente cómoda gracias a su capacidad militar residual y su control del estratégico estrecho de Ormuz, donde ha establecido un sistema de verificación geopolítica para los buques que desean pasar. Como advierte el especialista, "es muy fácil seguir combatiendo en donde más le duele a Estados Unidos, que es en el bloqueo del estrecho de Ormuz". Mientras tanto, Israel se mantiene inflexible y ha asegurado que continuará con sus ataques, lo que añade otra capa de complejidad a unas negociaciones que parecen estar más orientadas a tranquilizar mercados financieros que a resolver genuinamente el conflicto.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



