Trump y Netanyahu chocan en privado: las grietas de la alianza en la guerra contra Irán

Donald Trump criticó públicamente a Israel por bombardear infraestructuras energéticas iraníes, revelando tensiones profundas entre los aliados. Aunque militarmente coordinan operaciones con precisión, persiguen objetivos políticos diferentes: Netanyahu busca debilitar la economía iraní para forzar un cambio de régimen, mientras Trump quiere una victoria rápida antes de las elecciones de 2026. Esta divergencia podría afectar el apoyo logístico estadounidense si los ataques israelíes continúan.
La alianza entre Donald Trump e Israel en la guerra contra Irán no es lo que parece. El 19 de marzo, Trump expresó su inconformidad por el ataque israelí del día anterior contra campos de gas iraníes, asegurando incluso que no había sido informado previamente. Pero según expertos, esa versión no convence. Ahron Bregman, politólogo del King's College de Londres, sostiene que "todas las declaraciones, tanto de responsables israelíes como de militares, indican que Israel actuó con el acuerdo de Donald Trump. Solo tomó distancia de la operación después de la reacción de los países del Golfo, horrorizados por las represalias iraníes, que acudieron a quejarse ante el presidente estadounidense".
Lo que quedó al descubierto es una realidad incómoda: la coordinación militar entre ambos países funciona casi perfectamente, pero sus objetivos políticos no coinciden. En el terreno, la colaboración es tan ajustada que Amnon Aran, experto de la Universidad de la ciudad de Londres, la describe como "un nivel de cooperación entre aliados bastante inédito". Los aviones estadounidenses reabastecen en vuelo a los bombarderos israelíes, coordinan objetivos conjuntos y operan en tiempo real. Sin embargo, como advierte Clive Jones del Instituto de Estudios Islámicos y de Oriente Medio de la Universidad de Durham: "hay una diferencia entre la cooperación militar y estar alineados políticamente".
Netanyahu persigue debilitar dramáticamente la economía iraní para generar un posible levantamiento interno que lleve al cambio de régimen. Destruir infraestructuras energéticas es parte de esa estrategia. Shahin Modarres, especialista en Irán del Equipo Internacional para el Estudio de la Seguridad, explica que un Irán económicamente debilitado "se vería obligado a redirigir parte de los fondos destinados a apoyar a grupos armados proiraníes como Hezbolá, los hutíes o Hamás hacia sus propias necesidades". Pero Trump tiene una visión más estrecha y pragmática: necesita declarar una victoria rápida antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026, sin complicar su escenario político doméstico.
El presidente estadounidense también está preocupado por las consecuencias globales. Los bombardeos israelíes pusieron en riesgo la reapertura del estrecho de Ormuz, vital para la economía mundial. Cuando Trump supo que Irán cerraría esa vía estratégica y atacaría en múltiples frentes, quedó sorprendido, a pesar de que sus propios generales y los países del Golfo le habían advertido exactamente eso. Clive Jones señala que existe "cierta ingenuidad en Donald Trump respecto a la presión militar que los actores de este conflicto pueden ejercer para alcanzar sus objetivos".
La próxima prueba será aún más delicada. Netanyahu mencionó públicamente el 19 de marzo la posibilidad de una operación terrestre en Irán. Para lograrlo completamente, probablemente sea necesaria. Pero Trump es reticente a esa idea, probablemente porque no quiere ver soldados estadounidenses muertos en televisión. Aquí emerge el verdadero poder de Washington: Israel depende totalmente de las municiones y el reabastecimiento estadounidense. Si Trump decide poner fin a la guerra, Netanyahu no tiene opciones realistas de continuar solo.
Lo paradójico es que, en este conflicto, Trump se ha convertido en la voz de la moderación, mientras Netanyahu impulsa una estrategia de escalada cada vez mayor. Las consecuencias de esta divergencia aún están por escribirse, pero está claro que si los bombardeos israelíes continúan sin que Trump los apruebe, la cooperación militar podría sufrir daños significativos. Estados Unidos podría, por ejemplo, dejar de compartir ciertos datos satelitales o negarse a proporcionar combustible para algunas misiones aéreas.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



