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Trump pide refuerzos navales en Ormuz, pero sus aliados responden con cautela

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Trump pide refuerzos navales en Ormuz, pero sus aliados responden con cautela
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El presidente estadounidense Trump pidió a potencias como China, Francia, Japón y Corea del Sur que envíen buques de guerra para proteger el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento del petróleo mundial. Sus aliados respondieron de forma tibia, sin compromisos claros. Mientras tanto, Irán rechaza negociaciones con Estados Unidos y los ataques con misiles y drones continúan en la región del Golfo.

La iniciativa de Donald Trump para que las principales potencias mundiales aseguren el estrecho de Ormuz no levanta mucho entusiasmo en las capitales aliadas. El presidente estadounidense llamó a China, Francia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y otros países a enviar barcos para mantener ese paso marítimo "abierto y seguro", pero hasta ahora solo ha recibido respuestas prudentes y no compromisos concretos. La situación se complica mientras el precio del petróleo sigue subiendo en los mercados internacionales. Desde que Irán amenazó con bloquear el estrecho en respuesta a operaciones estadounidenses e israelíes, la tensión en la región no deja de crecer.

El estrecho de Ormuz tiene una importancia estratégica enorme: por allí circula normalmente alrededor del 20 por ciento de las exportaciones globales de petróleo y gas. Cualquier cierre o restricción afecta los precios en todo el mundo, lo que explica por qué Trump está presionando a sus aliados para proteger esa ruta. El presidente estadounidense ha sido claro en sus intenciones. Según declaró a NBC News, cree que "Irán quiere hacer un acuerdo, y yo no quiero hacerlo porque las condiciones todavía no son lo suficientemente buenas". También hizo afirmaciones provocadoras, diciendo que podría bombardear nuevamente objetivos en la isla de Kharg, el principal centro petrolero iranì, "solo por diversión".

Sin embargo, Irán rechaza de plano la posibilidad de negociar. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, fue contundente al responder: "No vemos ninguna razón para hablar con los estadounidenses, porque estábamos hablando con ellos cuando decidieron atacarnos". Señaló además que "no hay buenas experiencias hablando con los estadounidenses". El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, incluso prometió mantener cerrado el estrecho, aunque Trump desestimó la amenaza de forma burlona.

Del lado de los aliados estadounidenses, las respuestas han sido más moderadas que lo que Trump quería escuchar. El secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, dijo que su país está "analizando intensamente" qué se puede hacer, pero añadió que terminar la guerra es "la forma más segura" de reabrir el estrecho, un mensaje que suena como una crítica velada. Corea del Sur anunció que "toma nota" del llamado y coordinará con Estados Unidos, pero sin pronunciarse sobre envío de tropas. Francia mencionó que trabaja en una posible misión internacional, pero insistió en que solo podría realizarse "cuando las circunstancias lo permitan", es decir, cuando disminuyan los combates. Alemania fue más escéptica aún. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, expresó dudas sobre ampliar operaciones navales al estrecho, argumentando que la actual misión europea en el mar Rojo "no ha sido efectiva".

Mientras se desarrollan estas negociaciones diplomáticas, la violencia en la región no cesa. Durante el fin de semana, países del Golfo reportaron nuevos ataques con misiles y drones. Kuwait informó que la base aérea Ali Al Salem, que alberga fuerzas italianas y estadounidenses, fue atacada con drones. El ejército italiano confirmó que un avión no tripulado fue destruido, aunque no hubo heridos. Irán incluso pidió la evacuación de tres grandes puertos en los Emiratos Árabes Unidos, escalando sus amenazas contra activos no estadounidenses por primera vez.

En Líbano, la situación humanitaria es cada vez más dramática. El Ministerio de Salud informó que los ataques israelíes han matado a 850 personas en solo dos semanas de guerra con Hezbolá, incluidos 66 mujeres, 107 niños y 32 trabajadores de salud. Más de 800.000 personas, casi una de cada siete en el país, han sido desplazadas. En Israel, 12 personas han muerto por ataques con misiles iraníes, mientras que 13 militares estadounidenses también han fallecido en la región.

La paradoja es evidente: mientras Trump intenta movilizar a sus aliados para proteger una ruta comercial vital, la escalada militar en Medio Oriente sigue su curso. Los aliados occidentales muestran escepticismo sobre la efectividad de nuevas misiones navales y apuntan a que resolver el conflicto debería ser la prioridad. Irán, por su parte, mantiene una posición de fuerza militar y rechaza cualquier diálogo. En este escenario, el precio del petróleo seguirá siendo rehén de la geopolítica regional.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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